Lengua Castellana 9°

Diario de campo

Semana 30 - 03/11/2017

Semana 9 y 10 tercer periodo: Texto argumentativo: Tipos de argumentos y Reseña Crítica.


A la hora de elaborar un texto argumentativo es muy importante tener en cuenta qué argumentos vamos a utilizar en la tesis a tratar. En textos argumentativos con una tesis suele ser frecuente elaborar argumentos a favor y en contra, pero junto con los argumentos a favor y en contra también hay que tener en cuenta otros argumentos que ayudan y refuerzan la tesis y que, por supuesto, enriquecen enormemente el texto.
En este artículo tengo la intención de enseñaros cómo incorporar cinco tipos de argumentos independientemente de los argumentos a favor y en contra que desarrollemos a lo largo de la argumentación. Tipos de argumentos hay muchos y están relacionados con las emociones, lo racional… En este sentido yo he elegido cinco argumentos que creo que no suponen mucha dificultad y que seremos capaces de incorporar a un texto sin tener unos grandes conocimientos del mismo.
No es mi intención explicaros en este artículo cómo redactar un texto argumentativo. En este sentido os recomiendo la lectura de artículo titulado Cómo enseñar a tus alumnos a redactar un texto argumentativo donde se  explica detalladamente el proceso de elaboración de este tipo de modalidad discursiva. Para la elaboración de un texto argumentativo siempre partiremos de una estructura dividida en tres partes: introducción (presentación de la tesis), argumentos y conclusión. Lo más aconsejable en este caso es introducir dos tipos de argumentos en la introducción, otros dos argumentos a lo largo de la argumentación a favor y en contra y, por último, un argumento más en la conclusión.
Los argumentos que voy a incluir en un texto argumentativo serán los siguientes:
Argumento de la mayoría
Argumento de autoridad
Argumento de causa-efecto
Argumento por ejemplo o experiencia personal
Argumento lógico y razonable

¿Cómo distribuir los cinco tipos de argumentos en una argumentación?
Para la distribución de los cinco tipos de argumentos podemos llevar a cabo el siguiente procedimiento:
Introducción de la tesis: argumento de la mayoría y argumento de autoridad
Argumentos: argumento de causa-efecto y argumento por ejemplo
Dos argumentos a favor de la tesis
Dos argumentos en contra de la tesis
Conclusión: argumento lógico y razonable

Para la elaboración del texto argumentativo realizaremos los siguientes pasos:

Tesis: El deporte

Introducción:
Argumento de la mayoría: sociedad globalizada y competitiva (azul)
Argumento de autoridad: frase de Heywwod Hale (gris). A la hora de buscar una frase célebre de un autor podemos recurrir a internet  y copiar una frase que nos guste y guarde relación con la tesis.
Argumentación:
Argumento de causa-efecto: si practicas deporte, te encontrarás mejor (naranja)
Argumento por ejemplo: practicar natación reduce el dolor de espalda (marrón)
Argumentos a favor: hacer amigos, valores de disciplina, esfuerzo y cooperación (verde)
Argumentos en contra: violencia, dopaje (rojo)

Conclusión:
Argumento lógico y razonable: practicar deporte de forma responsable repercute en nuestro beneficio y calidad de vida (amarillo)
Una vez sabemos qué tipos de argumentos vamos a utilizar y qué argumentos a favor y en contra del deporte usaremos en la argumentación es momento de iniciar la redacción del texto argumentativo. Sobre el proceso de elaboración os recomiendo la lectura del artículo Ejemplo de texto argumentativo. Proceso de creación. En este sentido cabe recordar que previamente a la redacción de cualquier texto hay tener claro todos los argumentos que hay que insertar en el texto, y qué lugar ocuparán en el mismo.

Veamos el siguiente ejemplo de texto argumentativo sobre el deporte:



A continuación os marco con colores los cinco tipos de argumentos, junto con los argumentos a favor y en contra:


¡CONTENIDO EXCLUSIVO!
Para ver el contenido deberás realizar una acción social. Sólo tienes que dar un ¡ME GUSTA! Gracias.
Si leéis con atención el texto os habréis dado cuenta de que se trata de un texto argumentativo dividido claramente en las tres partes que he comentado al inicio del artículo: introducción, desarrollo y conclusión. También es importante que os deis cuenta de que los argumentos forman parte del texto, pero no de una forma excesivamente forzada Por último quiero que os fijéis que tal y como he dicho, se han repartido los cinco tipos de argumentos a lo largo de todo el texto para que este quede más compensado.
La elaboración y redacción de textos tiene su dificultad, pero cuantos más aspectos tengamos definidos previamente, más se simplificará su elaboración. De lo que se trata es de asimilar la técnica para poder ser creativos y brillantes con el tiempo. Y no olvidéis que

TODO SE PUEDE APRENDER. TODO SE DEBE ENSEÑAR.








PROCEDIMIENTOS ORGANIZATIVOS | PROCEDIMIENTOS DISCURSIVOS | PROCEDIMIENTOS LINGÜÍSTICOS

El texto argumentativo tiene como objetivo expresar opiniones o rebatirlas con el fin de persuadir a un receptor. La finalidad del autor puede ser probar o demostrar una idea (o tesis), refutar la contraria o bien persuadir o disuadir al receptor sobre determinados comportamientos, hechos o ideas.
La argumentación, por importante que sea, no suele darse en estado puro, suele combinarse con la exposición. Mientras la exposición se limita a mostrar, la argumentación intenta demostrar, convencer o cambiar ideas. Por ello, en un texto argumentativo además de la función apelativa presente en el desarrollo de los argumentos, aparece la función referencial, en la parte en la que se expone la tesis.
La argumentación se utiliza en una amplia variedad de textos, especialmente en los científicos, filosóficos, en el ensayo, en la oratoria política y judicial, en los textos periodísticos de opinión y en algunos mensajes publicitarios. En la lengua oral, además de aparecer con frecuencia en la conversación cotidiana (aunque con poco rigor), es la forma dominante en los debates, coloquios o mesas redondas.
                                              
PROCEDIMIENTOS ORGANIZATIVOS
 El texto argumentativo suele organizar el contenido en tres apartados: introducción, desarrollo o cuerpo argumentativo, y conclusión.
La INTRODUCCIÓN suele partir de una breve exposición (llamada “introducción o encuadre”) en la que el argumentador intenta captar la atención del destinatario y despertar en él una actitud favorable. A la introducción le sigue la tesis, que es la idea en torno a la cual se reflexiona. Puede estar constituida por una sola idea o por un conjunto de ellas.
El DESARROLLO. Los elementos que forman el cuerpo argumentativo se denominan pruebas, inferencias o argumentos y sirven para apoyar la tesis o refutarla.
Según la situación comunicativa, se distingue entre :
ESTRUCTURA MONOLOGADA: La voz de un solo sujeto organiza la totalidad del texto argumentativo. Es el caso del investigador que valora el éxito de un descubrimiento en una conferencia.

ESTRUCTURA DIALOGADA: El planteamiento, la refutación o la justificación y la conclusión se desarrollan a lo largo de réplicas sucesivas. Es el caso de los debates en los que es fácil que surjan la controversia, la emisión de juicios pasionales, las descalificaciones y las ironías.
Según el orden de los componentes, se distinguen varios modos de razonamiento:
La DEDUCCIÓN (o estructura analítica) se inicia con la tesis y acaba en la conclusión.
La INDUCCIÓN (o estructura sintética) sigue el procedimiento inverso, es decir, la tesis se expone al final, después de los argumentos.                    
A su vez, los argumentos empleados pueden ser de distintos tipos:

Argumentos racionales: Se basan en ideas y verdades admitidas y aceptadas por el conjunto de la sociedad.
Argumentos de hecho: Se basan en pruebas comprobables.
Argumentos de ejemplificación: Se basan en ejemplos concretos.
Argumentos de autoridad: Se basan en la opinión de una persona de reconocido prestigio.
Argumentos que apelan a los sentimientos. Con estos argumentos se pretende halagar, despertar compasión, ternura, odio…

La CONCLUSIÓN. Es la parte final y contiene un resumen de lo expuesto (la tesis y los principales argumentos).

                                               PROCEDIMIENTOS DISCURSIVOS           

Se trata de procedimientos que no son exclusivos de la argumentación antes bien son compartidos por otros modos de organización textual, como la exposición. Destacan:
La DEFINICIÓN. En la argumentación se emplea para explicar el significado de conceptos. En ocasiones, se utiliza para demostrar los conocimientos que tiene el argumentador.

La COMPARACIÓN (o analogía) sirve para ilustrar y hacer más comprensible lo explicado. Muchas veces sirve para acercar ciertos conceptos al lector común.
La CITAS son reproducciones de enunciados emitidos por expertos. Tienen el objetivo de dar autenticidad al contenido. Las citas se emplean como argumentos de autoridad.
La ENUMERACIÓN ACUMULATIVA consiste en aportar varios argumentos en serie. Cumple una función intensificadora.
La EJEMPLIFICACIÓN se basa en aportar ejemplos concretos para apoyar la tesis. Los ejemplos pueden ser el resultado de la experiencia individual.
La INTERROGACIÓN se emplea con fines diversos: provocar, poner en duda un argumento, comprobar los conocimientos del receptor…

PROCEDIMIENTOS LINGÜÍSTICOS

El párrafo es el cauce que sirve para distribuir los diferentes pasos (planteamiento, análisis o argumentos y conclusión) contenidos en la argumentación escrita.

De entre los elementos de cohesión textual que relacionan los contenidos repartidos en los diferentes párrafos destacan tres: la repetición léxica o conceptual en torno al tema y los marcadores discursivos que permiten seguir el proceso de análisis o argumentación y avisan del momento de la conclusión.

Si el texto pertenece al ámbito científico (jurídico, humanidades…) abundan en el léxico los tecnicismos. Si es de tema más general o de enfoque más subjetivo, suele utilizarse un léxico de registro predominantemente estándar.







http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/tipologia/argumentacion/argumentacion.htm





Semana 23 - 27/10/2017

POESÍA ANTILLANA Y NEGRISTA

Relaciones entre la cultura africana y la literatura de América Latina: la poesía de habla castellana en las Antillas
Giuseppe Bellini




1. Los orígenes de la presencia africana en la literatura de América son bien conocidos. El tema «negro» había entrado ya en la poesía y el teatro del «Siglo de Oro» español. Se trataba de un motivo folklórico. Lope, se sabe, lo introdujo con frecuencia en sus comedias religiosas, en las «Letras para canto y baile». Véase El Capellán de la Virgen, y La limpieza no manchada. Un Entremés de negros escribió Simón Aguado; Góngora introdujo diálogos de negros en sus Nascimientos. Personajes femeninos negros se encuentran en Los engaños y en Eufemia, de Lope de Rueda; Luis Quiñones de Benavente escribió El negrito hablador y Sin color anda la niña; Quevedo tampoco dejó de mencionar al negro en su poesía. Pero en América, y precisamente en México, ya en los albores de la Colonia, Sor Juana Inés de la Cruz, heredera de la tradición literaria de España y al mismo tiempo de la espiritualidad indígena, daba una interpretación distinta, en la substancia, de la presencia africana en el naciente mundo colonial. En efecto, en el octavo «Villancico», tercer «Nocturno», del «Juego» dedicado a la Concepción, en 1676, Sor Juana, sin repudiar el folklore, da al elemento africano, que interviene cantando las loas de la Virgen, de los santos o de Jesús, una dimensión muy distinta, sorprendente, caracterizándolo por una ingenuidad profunda de fe, la instintiva ternura y la disposición al ritmo y la danza. Sor Juana emplea especialmente al personaje para alcanzar efectos de veracidad, que constituyen éxitos concretos de poesía. Y el lenguaje, en las deformaciones del castellano y el uso de numerosos negrismos, afirma en la monja un interés más científico hacia un fenómeno lingüístico destinado a encontrar éxito literario siglos más tarde, en la poesía afro-antillana. Adelantándose, a tanta distancia de tiempo, a la posición que caracteriza en el siglo XX la poesía antillana de lengua española, Sor Juana reivindica concretamente al africano dignidad y sensibilidad, integrándolo en la sociedad americana como uno de sus más legítimos exponentes.
Siglos después José Hernández, intérprete de una nueva conciencia del significado del hombre, establecerá, en el Martín Fierro, la misma igualdad entre negro y blanco, al signo del dolor, no del amor hacia Dios como lo hizo Sor Juana: reconociendo que Dios les dio a blanco y negro colores distintos «sin declarar los mejores» y que «les mandó iguales dolores / bajo de una misma cruz», él pone de relieve la inevitable evidencia de los hechos, «más también hizo la luz / pa' distinguir los colores»1?
La posición de Hernández interpreta una exigencia de justicia que corresponde a la nueva sensibilidad del romanticismo, a un concepto nuevo del hombre, que abandona los viejos prejuicios raciales.
En su historia Hispanoamérica presenta, a partir del siglo XIX, una contribución sustancial del elemento de origen africano. La guerra de independencia vale a dar al negro de América una dignidad antes desconocida, a pesar de su participación afectiva, durante la Colonia, en la vida más íntima de la familia española. Bartolomé Mitre afirma que los negros liberados revelan cualidades guerreras propias2; el valor y el ímpetu con que se portaron en las batallas fue tal que el general San Martín declaró, entre la admiración y el cálculo: «La Patria necesita estos locos»3. El mismo Sarmiento elogia los batallones negros que combatieron en Chile, Perú y Brasil4. Escribe Luis Alberto Sánchez: «Casi ningún núcleo de negros se mantuvo ajeno a la campaña emancipadora» 5. Donde no pudieron luchar en la guerra contra el enemigo se levantaron contra el gobierno colonial, como en Cuba, y a pesar de las represiones sangrientas se transformaron en valientes guerrilleros. Acabada la guerra no terminó para los negros la lucha, pues se trataba de conservar y confirmar sus conquistas: así en la Argentina se unieron a Rosas contra el llamado «señoritismo porteño»; en el Ecuador fueron liberales y lucharon contra los conservadores feudales; en el Perú fueron demócratas y se opusieron a los latifundistas; en Colombia fueron partidarios del general Uribe; en Brasil lucharon por la República contra el Imperio.
La semilla que con la liberación de toda servidumbre había lanzado Simón Bolívar, seguía dando sus frutos y la libertad alcanzada estimulaba en el elemento de origen africano la capacidad crítica, el espíritu de revisión, la visión de un futuro moderno en el que los pueblos serían hermanos. Había sido suficiente la palabra «libertad» para que el pueblo negro se diera a conocer al mundo por sus dotes de valor y de inteligencia, por una dignidad que le permitió alcanzar rápidamente una posición preeminente, desde la cual nada ni nadie podría hacerlo retroceder ya. Con ello no es mi intención afirmar, superficialmente, que todos los problemas quedaron solucionados: permanecía, en efecto, un fundamental nivel diversificador, pero ya no consistía en la diversidad racial ni en una distinta posición frente a la ley, sino en una situación económica de la cual participaban por igual blancos y negros, mulatos y mestizos. Lo positivo era que habían caído las barreras legales que reducían a todo un pueblo en una especie de «ghetto», con ser tanta, al contrario, su importancia en el mundo americano. La raza «de visita», como se dijo, se había revelado parte integrante de América, en una inteligente sustitución climática, de selva con selva, de sol con sol, en un continente que, geográficamente, reproducía las características esenciales de la tierra africana en varias de sus extensiones.
2. En nuestro siglo Luis Alberto Sánchez afirmó que la ausencia del elemento africano, además del perjuicio económico que hubiera implicado, sería para América una «amputación sensorial»6. En época más próxima a nosotros un poeta, Pablo Neruda, debía confirmarlo de manera sugestiva, interpretando al mismo tiempo el valor humano, las dotes de soportación y la vitalidad insuprimible de la raza:

Negros del continente, al Nuevo Mundo
habéis dado la sal que le faltaba:
sin negros no respiran los tambores,
sin negros no suenan las guitarras.
Inmóvil era nuestra verde América
hasta que se movió como una palma
cuando nació de una pareja negra
el baile de la sangre y de la gracia7.



Bien conocido es, en efecto, lo que América le debe al elemento africano, en cuanto a música y danza8.
En el ámbito de la poesía, ésta se ha ido enriqueciendo a través de la contribución negra, sobre todo en las Antillas, de elementos sensuales, de color y música, que contaminaron felizmente en la época contemporánea hasta poetas españoles como Lorca y Alberti.
Hay quien sostiene9, sin embargo, que la poesía «negra», además de conservar el acento propio de una raza no autóctona en América, es producto de grupos con caracteres irreductibles de cultura, y como tal independiente y diferenciada de la masa homogénea del mestizo americano; por ello no merecería ser estudiada como una verdadera expresión literaria de América latina. Si nos atenemos sencillamente al «motivo» africano, esta interpretación puede parecer justificada. Pero los mayores poetas «negristas» de Hispanoamérica han logrado una fusión total entre lo africano y lo autóctono americano: la tierra, el paisaje, la sensualidad de la naturaleza de América, encuentran extraordinaria respondencia en la sensibilidad negra. Y además, la presencia africana ha ido transformando al blanco, tanto que en el siglo XX surge, un poco doquiera en América, pero especialmente, y es natural, en las Antillas, una poesía «negra» de blancos fundamentalmente sincera. Emilio Ballagas en Cuba y Luis Palés Matos en Puerto Rico son, en este sentido, las expresiones de mayor relieve.
3. Cantos anónimos debieron aparecer en América, llevados desde las tierras africanas, y luego expresiones corales de la situación en que el importado vino a encontrarse. El drama de la esclavitud, la condición de dolor, la sátira como expresión de protesta, debieron de ser argumento del canto negro compuesto en América. Es indudable, sin embargo, que la distinta situación racial en que los negros se vieron en las tierras dominadas por España atenuó estos acentos, que sólo en época más tarda, en la corriente «negrista» de comienzos del siglo XX, vuelven a formar parte del canto, junto con la belleza de negras y mulatas, la presencia avasalladora de un paisaje que repite el de un África soñada, el ritmo que significa honda vibración espiritual, la magia y el rito.
Un carácter distintivo en la posición del elemento africano en la América del Norte y en la hispana es que el primero no llega nunca a aceptar la tierra en que vive como mundo propio, a pesar de la afirmación de Hugues: «Yo también soy América»; los negros hispanoamericanos sienten, al contrario, la tierra americana como tierra propia y África es presencia que se agiganta en mito. Este discurso vale, se entiende, referido a los poetas de nuestro siglo. Los pocos poetas negros que aparecieron en el siglo XIX, Francisco Manzano (1807-1837) y Plácido Gabriel de la Concepción Valdés (1809-1844) entre ellos, agotaron su inspiración en los moldes de una poesía de imitación hispánica que no reveló nada nuevo. De una poesía «negra» se puede hablar sólo cuando, sin excluir hacia el final del siglo XIX a líricos como Candelario Obeso, en Colombia, nos encontramos con poetas como los cubanos Marcelino Arozarena, Regino Pedroso y Nicolás Guillén. A ellos se debe si la poesía «negra» ha llegado a ser en el ámbito de la poesía hispanoamericana una expresión artística, no una imitación estéril.
4. El tema negro, se sabe, habíase vuelto moda en Europa a partir de 1910, cuando Frobenius publicó su Decameron negro, en el que se hacía propagandista apasionado de las culturas africanas. En el París de la postguerra el tema tuvo éxito en la literatura y las artes. La difusión del «jazz», la danza llevada a Europa por Josephine Baker, los fetiches de Picasso, descubrieron la existencia de una entidad artística nueva y en los cantos de los negros norteamericanos el gran caudal poético de una raza por tanto tiempo casi inexistente para la cultura occidental. Todo ello estimuló también en la América hispana el nacimiento de una poesía «negrista». El punto de partida fue, seguramente, exterior, en un primer momento, a pesar de los éxitos a veces notables de poesía. Pero tuvo un resultado positivo inmediato y fue la conciencia no superficial de un problema de marginación social injustificada. En efecto, la poesía «negrista» constituyó el origen de la poesía social en las Antillas. El compromiso con respecto a todo un mundo del cual se iban descubriendo los valores, por tanto tiempo inadvertidos, se manifiesta en dicha poesía desde el comienzo, en el planteamiento de un doloroso desarraigo del mundo africano. Ello aparece ya, por encima de la posición neorromántica, en la poesía del iniciador del movimiento negrista en la América hispana, el uruguayo Ildefonso Pereda Valdés: en sus poemas se abre paso la protesta y al mismo tiempo asistimos a una directa asimilación de elementos negros, especialmente el ritmo. Podemos observarlo en «La guitarra de los negros», o bien en la «Ronda catonga». Sólo desde un punto de vista exterior, sin conocer el problema, podríamos pensar en una pura ejercitación folklórica; al contrario, el acercamiento íntimo al alma africana es evidente. Muy a razón afirmaba Rafael Cansinos Assens que en su poesía Ildefonso Pereda Valdés interpreta al alma negra como algo íntimamente unido a la tierra de América, algo que «cabe completamente dentro de lo nativo, por cuanto contempla los elementos étnicos de nuestra masa social»10.
No debe olvidarse que precisamente poemas de Ildefonso Pereda Valdés, publicados en la «Revista de Avance» en 1928, contribuyeron a la afirmación, si no al nacimiento, de la poesía afro-cubana.
En el mismo año José Zacarías Tallet escribe su célebre poema «La rumba», pero ya en el año anterior Regino Pedroso daba comienzo a la poesía social en la isla, partiendo del maquinismo futurista de Boti. Siguen más tarde los poemas de Ramón Guirao, la conocida «Bailadora de rumba», que publica en 1929, y los Motivos de son, de Nicolás Guillén, publicados en 1930, pero anteriores a este año en su composición. En Puerto Rico, Luis Palés Matos ya desde el año 1926 había iniciado, a través de sus poemas de tema negrista, la difusión de esta modalidad poética en el ámbito insular. En Cuba Emilio Ballagas, autor de la conocida «Elegía de María Belén Chacón», escribía otra «Rumba» y la famosa «Comparsa habanera», y se transformaba en el más entusiasta difusor continental de la nueva poesía. En particular, años más tarde, su Mapa de la poesía negra americana, publicado en 194611, sucesivo a la Antología de la poesía negra hispanoamericana 12, y a la publicación de Órbita de la poesía afrocubana de Ramón Guirao, editada en 1938 13, marca un momento fundamental en la toma de conciencia del valor de la poesía negrista, por encima del fácil folklorismo. Es importante subrayar que el Mapa de Ballagas precede de dos años la célebre Anthologie de la nouvelle poésie nègre et malgache de langue française, recopilada por Léopold Sedar Senghor, editada en París en 194814. La antología de Emilio Ballagas tiene el mérito de hacer posible una serie de interesantes comparaciones entre las producciones poéticas de distintas áreas idiomáticas americanas sobre el tema negrista; sin alcanzar, se entiende, el significado vital y expansivo del libro de Senghor, que destaca los caracteres de una poesía en progreso, abierta al futuro. La poesía «negra» de lengua francesa en América tiene, en efecto, posibilidades que no presenta la poesía negrista hispanoamericana, debido especialmente a dos factores: primero, en cuanto producto directo de un ámbito racialmente homogéneo no llega a ser una «mode»; segundo, tiene la gran posibilidad de un continuo contacto vivificante con la que puede considerarse centro naturalmente atractivo, la poesía del África que se expresa en francés. Asistimos, por ello, al fenómeno que, mientras en el ámbito de la lengua francesa en América la poesía no necesita etiqueta de color, en el mundo de habla castellana, con la destacada excepción de Nicolás Guillén, la poesía «negra» no parece tener ya más posibilidades. O sea, que el fenómeno se circunscribe dentro de un clímax y de un período, como un movimiento más de la poesía hispanoamericana del siglo XX.
5. A pesar de lo dicho es justo subrayar que la poesía «negrista» constituyó para el mundo hispanoamericano una toma de conciencia también en lo que se refiere a una presencia determinante de civilización. El hecho de que en el proceso de su desarrollo intervinieran poetas de raza negra y de raza blanca significa para los unos la urgencia de imponerse en un medio que los desconocía casi, y para los otros, más que un motivo de folklore, la conciencia de la grandeza de una civilización. Si el punto de partida fue un dato exterior, la moda europea de la primera postguerra, el resultado fue la reivindicación de parte de los poetas negros de un derecho a expresarse en la poesía, como en el arte. O sea un momento de completa mayoría de edad. Lo que ocurre con la revista «L'étudiant noir» fundada por Césaire, Senghor y Damas, por lo que se refiere a la poesía de la «negritude», se verifica en Cuba a través de la «Revista de Avance» y el «Diario de la marina». Por cierto le faltó a la «negritud» de lengua castellana un Sartre que la valorizara y difundiera a través de un nuevo «Orphée noir». Pero el proceso es igual, o, en palabras del mismo Sartre, que también pueden aplicarse al ámbito que aquí nos interesa: «La négritude, comme la liberté, est le point de départ et terme ultime: il s'agit de la faire passer de l'immédiat au médiat, de la thématiser. Il s'agit donc pour le noir de mourir à la culture blanche pour renaître à l'âme noire, comme le philosophe platonicien meurt à son corps pour renaître à la verité»15. Es un rechazo que se cumple a medias, pero que da sus frutos en Pedroso, en Arozarena, en Guillén especialmente. Que más temprano o más tarde existieran contactos con los grandes poetas antillanos y caribes de expresión francesa -desde los haitianos Jacques Roumain, Roussan Camille, René Bélance, hasta los guadalupanos Paul Niger y Guy Tirolien, el guayanés Damás, el martiniqueño Aimé Césaire- resulta evidente, a lo menos como lecturas. Estos contactos se verificaron sobre todo con los poetas haitianos, por razones geográficas y políticas, que en el tiempo no se han modificado sustancialmente: en efecto el prestigioso continuador de la poesía haitiana, René Depestre, vive refugiado actualmente en la isla de Cuba. Sin embargo no parece haber influencia directa de la poesía de la «negritud» francesa en el nacimiento de la poesía negrista de lengua castellana, y lo prueba la anterioridad cronológica de muchas composiciones y colecciones poéticas del área hispánica.
6. Volviendo al examen de las características de la poesía negrista antillana de expresión castellana era natural que el primer aporte de la misma fuera la afirmación orgullosa de la presencia negra en el mundo americano, presencia que se confundía en, y brotaba al mismo tiempo de, un sentimiento de nostalgia hacia un África de contornos borrosos, matriz viva y operante de un lejano origen. Es una reacción y una afirmación. Tampoco Césaire había visto África, según parece, cuando alude a ella, en «À l'Afrique» 16, como a una tierra «donde la muerte es bella»; ni Guy Tirolien, ni Paul Niger evocando al África piensan, por supuesto, en un país concreto, sino más bien en una entidad mítica, que se transforma en símbolo. En «L'âme du noir pays»17 de Tirolien «les lentes mélopées / dont s'enivrent là-bas au pay de Guinée / nos soeurs / noires et nues» significa un lugar mítico, el mismo al cual se refiere, en el ámbito de la poesía negrista cubana Regino Pedroso en «Hermano negro», cuando alude a la selva, a los «grandes ríos, origen de la raza», al espacio fantástico en que el negro «fue libre sobre la tierra»; o Nicolás Guillén cuando, en «Llegada», se refiere a una palabra que a los negros les viene «húmeda de los bosques», a sus ojos en que «duermen palmeras exorbitantes», y mejor todavía cuando alude, en la «Balada de los dos abuelos», a un «África de selvas húmedas / y de gordos gongos sordos...», en la que sueña el antepasado negro. La presencia de un África vuelta mito es ya un aporte importante a la poesía negrista, pues significa destacar en ella los elementos espirituales continuamente operantes en el alma negra, ello es una esencia de civilización. Es una presencia que se extiende hasta el alma del blanco. Luis Palés Matos, por ejemplo, parece participar directamente del hechizo, en «Pueblo negro», cuando, evocando el paisaje africano, alude a «un pueblo de sueño» tumbado «allá» en sus «brumas interiores / a la sombra de claros cocoteros». O cuando en «Tambores» resuscita el mundo afro-antillano interpretándolo como un reflejo directo de la determinante presencia embrujadora del África.
7. Pero hay más: la mitización del África significa el encuentro con su espíritu, o sea, concretamente, con los antepasados pervivientes, con todo lo que ello implica de revolucionario en el concepto de la vida y la muerte. Es un nuevo aporte de civilización africana: el hombre prolonga la vida de sus antepasados; la muerte no es destrucción sino comienzo de permanencia, vida que se prolonga en la descendencia, encarnación continua de los antepasados en ella. En Gouverneurs de la rosée el haitiano Jacques Roumain habla de un camino hacia Guinea, que se alcanza con la muerte, lugar donde «sin impaciencia» esperan los antepasados; Nicolás Guillén en la «Balada de los dos abuelos», por encima del significado que el poema tiene en cuanto a preconizada solución pacífica del problema racial, manifiesta el valor permanente de la mencionada concepción africana: los abuelos que por igual encarnan en el poeta -«Sombras que sólo yo veo, / me escoltan mis dos abuelos».- asumen un valor emblemático. En «Nuit de Sine», de los Chants d'ombre, escribe Senghor: «Que je respire l'odeur de nos Morts, que je recueille et redise leur voix vivante, que j'apprenne à / Vivre avant de descendre, au-delà du plongeur, dans les hautes profondeurs du sommeil»; la posición de Nicolás Guillén en el poema citado no es distinta, bien mirado: él interpreta el mensaje de sus antepasados como expresión permanente de vida; los abuelos actúan en él fortaleciéndole, como lo hacen en el mundo africano con su descendencia, y por ello son «sombras» que sólo él ve, mientras su voz le llega cual expresión de permanencia vital. No sin motivo en «Llegada» el mismo Guillén había escrito «Los hombres antiguos nos darán leche y miel, / y nos coronarán de hojas verdes». Aquí los antepasados asumen categoría mítica, son ya los Loas, o los Orishas de la religión yoruba, entidades superiores de la Santería que se difunde en la isla de Cuba.
La presencia de la civilización africana en la poesía antillana de lengua castellana se manifiesta también en la alusión a las divinidades y al rito. El Vodu haitiano, el Nañiguismo y la Santería cubanos tienen parte importante en la poesía negrista. Por cierto no se nos escapa el hecho de que a menudo se trata para el poeta, sobre todo si blanco, de una atracción folklórica -es el caso de Palés Matos-, pero la alusión a las divinidades de origen africano y al rito, a las fórmulas mágicas, contribuye al conocimiento de expresiones que atañen directamente a la espiritualidad africana, y en ella a su civilización. No se trata ahora de entrar en la descripción de fenómenos harto conocidos, sino de subrayar los aportes, en este sentido, de la poesía. En una posición irónica, pero con extraordinario resultado de color y humor, se sitúa el poema «Ñáñigo al cielo», de Luis Palés Matos. Y sin embargo el lector va familiarizándose con una complicada simbología que alude a un dominio espiritual africano bien definido, aunque el nañiguismo representado por el poeta más se refiere a la presencia de danzas profanas en el mundo antillano, que no al original sentido cultual. La contaminación entre religión africana y religión cristiana se hace patente, en un resultado de poesía inédito, en la representación de la asunción al cielo del ñáñigo:

La gloria del Padre Eterno
rompe en triunfal taponazo,
y espuma de serafines
se riega por los espacios.
El ñáñigo va rompiendo
tiernas oleadas de blanco,
en su ascensión milagrosa
al dulce mundo seráfico.
Sobre el cerdo y el caimán
Jehová, el potente, ha triunfado...
¡Gloria a Dios en las alturas
que nos trae por fin al ñáñigo!



Por encima del color los símbolos del ñañiguismo quedan patentes. Con mayor adhesión al elemento ritual, al significado religioso, Alejo Carpentier en 1927 publica, en la «Revista de avance», su «Liturgia», poema en el que evoca en todos sus significados emblemáticos una «potencia», el rito ñáñigo, con la presencia de los «ecobios» -amigos o popularmente «diablitos», componientes de la sociedad secreta ñáñiga-, las divinidades ancestrales, desde Ecué -divinidad de los efik de la Nigeria Meridional, identificada en Cuba con Jesucristo, el dios-hijo, en realidad para los ñáñigos el «Gran Misterioso», o sea la Muerte-, hasta Obatalá -divinidad creadora de los yoruba, asimilada en las Antillas a la «Virgen de las Mercedes»-, el rito del «ecón» -la campanilla sagrada agitada por el sacerdote-, el sacrificio del gallo, del chivo, la marca fúnebre con arcilla amarilla, la evocación del mítico lugar sagrado africano donde en otros tiempos se realizarían los ritos sacrificales, el «eribó», o tambor sagrado, sobre el cual se deposita la cabeza del animal sacrificado. En el poema se trata de una lograda síntesis del rito, y la representación poética de una función cultual ñáñiga es perfecta. Un nuevo aspecto de la civilización africana entra así en la poesía antillana de expresión castellana, no como puro motivo de folklore; como entran en ella los aspectos religiosos conectados con los nombres de divinidades cristianas: además de Obatalá, Changó -señor del relámpago, de la guerra y la virilidad, asimilado a Santa Bárbara-, Yemayá, su madre -diosa de los ríos y los manantiales, asimilada a la «Virgen de la Regla» como protectora de los marinos-, y las presencias secretas de un mundo negativo. Igualmente intervienen en la poesía las expresiones del rito y sólo a una observación superficial los poemas que las presentan pueden parecer evocación exterior de un clímax «africano». Es el caso del conocido poema de Nicolás Guillén, «Sensemayá», canto ritual, de origen claramente africano, para matar una culebra. En este poema se incorporan, estilizadas, expresiones propias del culto al dios-serpiente, en una nota de intenso dramatismo que, según referencias18, en la dicción de Eusebia Cosme se hacía escalofriante para los oyentes. Rito y ritmo se funden, con altos resultados artísticos, en gran parte de la poesía de Nicolás Guillén, como puede verse en «Sóngoro cosongo», en el «Canto negro», además que en «Rumba». Especialmente en «Canto negro» el poeta, a través de puros fonemas, crea un clímax que más allá del folklore se transforma en algo que se podría llamar litúrgico, sobre un fondo obsesivo de tambor:

Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba que el negro tumba:
¡yamba, yambo, yambambé!



De la misma manera Emilio Ballagas dedica su «Comparsa habanera» a la evocación de un rito ya popularizado en Cuba, el desfile culebreante por las calles de La Habana, el día de Reyes, huella de la ritualidad africana en el conjuro del dios-serpiente. En este poema Ballagas logra uno de sus mayores éxitos artísticos en cuanto a ritmo y movimiento, acudiendo a menciones evocadoras de la liturgia negra, a onomatopeyas de fuerte poder musical. En un nivel sentimental distinto el mismo poeta se expresa, con igual pericia en el uso de la onomatopeya, en la «Elegía de María Belén Chacón», donde la reiteración del nombre de la mujer marca el ritmo de una creciente ternura. En el mismo plan de la «Comparsa habanera» se sitúa «El baile del papalote»; aquí la danza negra se presenta como algo ritual, una especie de ceremonia sagrada; a pesar de lo cual, de trecho en trecho, asoma una fina sensualidad, de notable efecto poético: «Ábrete la bata blanca, / nadando en rumba, sirena...».
8. A través del verso negro el mundo antillano adquiere otra dimensión. El paisaje se agita, la realidad se transforma en magia -¿cuál mejor comienzo para el «realismo mágico» en América?-, la «jungla africana» se identifica con la «manigua haitiana», cantada por Luis Palés Matos en «Numen». La noche antillana, al igual que la africana, según la fantasía de los poetas, está dominada por hondos sonidos que la animan toda: es «un criadero de tambores / que croan en la selva», según se expresa el poeta puertorriqueño en «Tambores». Desde su amuleto no sólo Haiti ve, como afirma el dominicano Manuel del Cabral en «Amuleto de hueso», sino que todo el mundo antillano parece agitarse en una secreta vida interior que sobrevive al tiempo por su raíz africana. Hasta las cosas se transfiguran, en lo hermoso o en lo deforme. En la «Balada del güije» Guillén evoca las pesadillas que agitan la noche del niño negro, la multitud de seres negativos que inquietan su sueño. A través de un ritmo que parece dar vida a las cosas va acentuándose el clímax mágico, embrujado, donde el rito revive y crea una atmósfera de delicada ternura, revelación, una vez más, de la finísima sensibilidad del poeta:

Mi chiquitín, chiquitón,
sonrisa de gordos labios,
con el fondo de tu río
está mi pena soñando,
y con tus venitas secas,
y tu corazón mojado.
¡Ñeque, que se vaya el ñeque!
¡Güije, que se vaya el güije!
¡Ah, chiquitín, chiquitón,
pasó lo que yo dije!



Sólo Emilio Ballagas compite con Guillén en ternura; véase la «Canción para dormir a un negrito». El ritmo reina en todas partes y es una nueva presencia de la civilización africana. Senghor ha subrayado la conexión entre ritmo y poesía; para el poeta senegalés palabra y música son una misma cosa y la poesía no es perfecta sino cuando es canto19. Escribe a propósito de la poesía negrista de lengua castellana Janheinz Jahn que, gracias a su riqueza en vocales sonoras breves la lengua española ha podido asumir palabras y grupos de palabras africanas sin que den la impresión de palabras extranjeras, y que la métrica africana ha podido aclimatarse en la lengua española gracias a la posibilidad que tiene de acentuar fuertemente las palabras, de modo que entre dicha lengua y la rítmica de África, entre el arte del verso español y el africano se ha podido establecer una perfecta armonía, en una poesía que para ser sentida hasta el fondo necesita ser oída20 El compás de la rumba ha dado a la poesía antillana de expresión castellana su mayoría de edad y a través del ritmo ha servido a imponer un nuevo aspecto de la civilización del África. Hasta los poemas «negristas» en que se celebra la presencia de la mujer negra o mulata en la danza, no representan nunca un puro ejercicio de sensualidad, sino que responden a un significado ritual. Exactamente el mismo Jahn subraya21 en el poema «Caridá», de Marcelino Arozarena, la presencia sagrada de una Orisha de la Santería, de la «hija de Yemayá», diosa del mar, o sea de Oshun, en la danza ritual de la fertilidad. La función rítmica de la palabra, los fonemas con puro valor rítmico que aparecen en tantos poemas negristas, representan una conciencia musical que la poesía no ha conocido en otros idiomas. Al compás de la rumba se une, en la poesía de Guillén, la evocación del «son», de antigua raigambre en Cuba. El ritmo alcanza su cumbre en la evocación de la belleza negra o mulata en la danza. También en el concepto de la belleza femenina encontramos una presencia más de la civilización africana en las Antillas. En la «Rumba» Emilio Ballagas canta a la mujer negra como «vértice de un ciclón» en la «sandunga»; Manuel del Cabral subraya su belleza esencial en «Negra desnuda con ropa»; Guillén destaca una nueva dimensión de la belleza femenina en «Mujer nueva»: la negra es una «diosa recién llegada», un valor primitivo; en el «Madrigal I» su signo se espiritualiza: la «fuerte gracia negra» de su cuerpo «desnudo» pierde toda sensualidad, en una imagen inédita en la que se resume la sustancia de un mundo de antiquísima civilización, y es cuando el poeta celebrando su mirada alude a «ese caimán oscuro / nadando en el Zambese de tus ojos». En el «Madrigal II» Guillén transforma a la mujer en un ser de poderes mágicos, cuando ante el espejo mueve con su belleza todo un mundo misterioso que vive más allá del cristal: «ahúma / las algas tímidas del fondo».
9. Todos estos elementos, característicos de la poesía negrista de expresión castellana en las Antillas, justifican y afirman al mismo tiempo la conciencia, en la componente negra, de pertenecer a un mundo de civilización en nada inferior a la del blanco; presencia insustituible que se impone por encima de la situación real que ve todavía su postergación. Por encima de todo ello destaca una afirmación consciente, ya presente en «Canción negra sin color», de Marcelino Arozarena, más allá de la constatación de una injustificada emarginación, y en «Hermano negro», de Regino Pedroso, a pesar de la denuncia de una larga existencia de dolor. Esta conciencia la expresa, mejor que nadie Nicolás Guillén en «Llegada», donde el negro afirma orgullosamente sus valores en el ámbito americano. En él existe no solamente el vigor de un mundo todavía virgen e incontaminado espiritualmente, sino una riqueza interior que se califica como poder de salvación para la civilización de América, mundo al cual el negro trae conscientemente rasgos concretos: «Traemos / nuestros rasgos al perfil definitivo de América». En el Ecuador, Adalberto Ortiz canta el mismo motivo en «Contribución»: «a los blancos, a los de hoy, / invade la sangre cálida / de la raza de color»; en Santo Domingo, Manuel del Cabral anuncia, en «Negro de América», un futuro inevitable: «Negro de América, / el alba viene precoz, / viene anciana de claridad». Y en Puerto Rico, Luis Palés Matos celebra, en «Mulata-Antilla», la síntesis felizmente realizada de la presencia negra en el blanco: «Ahora eres, mulata, / glorioso despertar, en mis Antillas». La «negritud» del mundo antillano queda así afirmada, en la conciencia de una civilización de remotos orígenes y continuamente en progreso.


http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/relaciones-entre-la-cultura-africana-y-la-literatura-de-america-latina-la-poesia-de-habla-castellana-en-las-antillas--0/html/905294d7-bb94-459d-8b93-403571827e63_4.html

Actividad en espacio extracurricular en casa.

1° Leer el anterior artículo científico sustrayendo lo siguiente:

a.     Hacer uso de una tabla de datos con las siguientes columnas, así:

Continente
País
Autor
Obra
Año
















b.     Transcribir los pocos ejemplos de poesía.


c.     Seleccionar uno de los título, buscarla, transcribirla y representarla mediante un dibujo que sintetice la idea central.


Semana 16-20/10/2017


Poesía NADAÍSTA COLOMBIANA


EL" NADAÍSMO" Y SUS CONTEMPORÁNEOS

El Nadaísmo, se constituyó en los años 60 en la más irreverente propuesta literaria contra el ambiente cultural establecido, la academia, la iglesia y la tradición colombiana, acorde con varios movimientos vanguardistas que se gestaban de forma paralela en América latina y el mundo.

Liderado por Gonzalo Arango El Nadaísmo reclutó a varios jóvenes de distintas regiones del país, quienes redactaron varios Manifiestos con sus propuestas y apreciaciones del entorno.

La muerte trágica de su fundador Gonzalo Arango y de varios de sus integrantes, hizo que el movimiento nadaísta llegará a su fin de manera prematura dejando su iconoclasia como legado al parnaso literario nacional.

Autores como Mario Rivero, Eduardo Gómez, Germán Espinosa, José Manuel Arango, Giovanni Quessep entre otros, marcharon cronológicamente con los nadaistas pero estética y literariamente mantuvieron su independencia e insularidad, tanto en sus vidas como en sus obras.

El presente número dedicado al NADAISMO Y SUS CONTEMPORÁNEOS fue realizado por los poetas Mario Rivero y Federico Díaz-Granados.



LA SALVAJE ESPERANZA

Eramos dioses y nos volvieron esclavos.
Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Eramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.

GONZALO ARANGO (1931-1976)


RUEGO A NZAME

Dame una palabra antigua para ir a Angbala,
con mi atado de ideas sobre la cabeza.
Quiero echarlas a ahogar al agua.

Una palabra que me sirva para volverme negro,
quedarme el día entero debajo de una palma.
Y olvidarme de todo a la orilla del agua.

Dame una palabra antigua para volver a Angbala,
la más vieja de todas, la palabra más sabia.
Una que sea tan honda, como el pez en el agua.

¡Quiero volver a Angbala!

JAIME JARAMILLO ESCOBAR (1932- ) (Nadaísta)





AMANECER

Mi soledad huele a húmeda sombra
La noche de las brujas se esconde en los tupidos bosques
Bajo las alfombras agonizan los gnomos
Mis brazos están todavía curvados por tu cuerpo.
Recomienza la vigilia y renace la muerte.

Alguien camina sin rumbo soñando con un pan
Anochece el día de las bombillas rojas en los sótanos
El crepúsculo perpetuo de las grandes fábricas se toma sonoro como un río
Un niño desnudo contempla los frutos del huerto
El día galopa como un caballo blanco
La luz implacable persigue tu recuerdo hasta aplastarlo
Contra los rascacielos deslumbrantes reclinados contra el cielo.

EDUARDO GOMEZ (1932- )





ANTES DEL TIEMPO

No se trataba de fundar una ciudad.
Necesitaban habitar el futuro
como un primer asombro de las recordaciones,
y hablaban un idioma desconocido entonces
por el pasado. No tenían historia
ni tenían un ruido de espada entre los huesos.
Pero llegaron
y fundaron el dolor y la muerte que al fin necesitaban
para estar en el mundo.

FELIX TURBAY TURBAY (1933 - )





PALABRAS A UN AMIGO QUE SE LLAMA DIOS

1962
un día cualquiera
los hombres han puesto en órbita
otra cápsula
El astronauta dijo que la tierra
es una bolita azul con tempestades
y que Tú no estabas ni dentro ni fuera
Crece el día
el estroncio 90 está en la respiración
está en la luz
cae sobre los burros y su carga de flores
Crece el día
El sol se estira en lenguas dulces
sobre el campo
quema la piel del agua y de los amantes
y un vaho de fornicación asciende
crece el día
Uno no se cansa de estar vivo
aunque se siga anudando la corbata
aunque se sienta el tableteo
de las ametralladoras
aunque la muerte caiga engordando la tierra
En fin amigo Dios
es 1962
en todos los almanaques
y pueblos oscuros siguen envueltos en su fiebre
construimos casas y bombarderos
que tienen extendidas bajo las alas
las ciudades que no conocemos
No tengo más que contarte
estoy solo como un recién llegado
tal vez me compre un elefantico
para regalarle a alguien
y aunque Tú no estés ni dentro ni fuera
te pido desde mis dientes de maíz
que nadie se vaya en el verano
Amigo Dios
Tú que hiciste el mundo en siete días
que de tu mano salieron
mansos valles y delgadas colinas
yo te pido por todos
los que no dicen nada
Te cuento desde este bosque
que nadie parece malo
cuando atraviesa una avenida
o piensa que fue niño
Yo los he visto amigo Dios corroerse
y descender como una avalancha
cuando el crepúsculo toma posesión de la ciudad
persiguiendo los días
que se les fueron uno tras otro
hacer el amor y luego sonreír
al secarse los órganos con una toallita de papel
inocentes y hostiles a la humedad de sus cuerpos
Limosnear constelaciones y veranos
sin saber que el mundo ya está viejo
bajo su apaciguamiento de eternidad
y que la bomba caerá
¿Caerá la bomba sobre la bolita azul?

Mario Rivero (1935-)





EN LA EDAD SOMBRÍA

somos los hombres al borde del abismo
somos los hombres de la edad sombría
somos los hombres al borde del abismo
donde siempre hemos estado y estaremos
y no es abismo sino pantano espeso
somos los hombres de la edad sombría
más cerca del fin y lejos del principio
y no es abismo sino pantano espeso
donde siempre hemos estado y estaremos
hundiéndonos cada vez más hondo
en la densa manigua de la edad sombría.

NICOLÁS SUESCUN (1937)





DIARIO DE INVIERNO

Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su glacial apodo

En la Rue de Medicis
una vieja enumera sus castañas,
los amantes se besan contra los muros
y los pintores abrigados
dibujan las azoteas.
por Rue de Medicis pasan delante por la tarde
el oriental con sus ojos horizontales
el latino de acento flexible
el africano con su bello color de tierra,
pasa también el rubio de Escandinavia.

La vieja anuncia ahora sus castañas.
en esta tarde de noviembre cualquier habitante
de la tierra debe sentir pesada su osamenta
nadie debe dudarlo
ni decir que siente lástima en las uñas.

Por todo el mundo se anunció: «Una bomba ha caído
sobre una escuela de niños en Vietnam»,
a esta hora los loros plenipotenciarios
estarán bebiendo sangre fresca
mientras una ciudad humeante agoniza
bajo las estrellas de bambú
Noviembre cae a trozos sobre la superficie
y el tiempo permanece con su apodo glacial.

JORGE ERNESTO LEIVA (1937 - )





EL SER NO ES UNA FABULA

El ser no es una fábula. Este sol
que nos mueve en silencio incendia todo.
No somos inocentes? Cada sueño
tiene su duro encanto. Aquí la lluvia
perdió sus hadas y su blanca sombra,
aquí, a la orilla en que Dios está solo
como destino, en la noche del viento.
Vuelan tardes y frutos, ruedan cuerpos
por la luz en declive, por el agua.
Apenas recordamos la caída
donde la muerte se llenó de pájaros
y alguien gritó que el cielo es imposible.
Pero nosotros no queremos dar
el salto. Nos negamos a la dicha.
El ser no es una fábula, se vive
como se cuenta, al fin de las palabras.

GIOVANNI QUESSEP (1939 - )





POEMA DE INVIERNO

Llovió toda mi infancia.
las mujeres altas de la familia
aleteaban entre los alambres
descolgando la ropa. Y achicando
hacia el patio el agua que oleaba a los cuartos.
Aparábamos las goteras del techo
colocando platones y bacinillas
que vaciábamos al sifón cuando desbordaban.
Andábamos descalzos remangados los pantalones,
los zapatos de todos amparados en la repisa.
Madre volaba con un plástico hacia la sala
para cubrir la enciclopedia.
Atravesaba los tejados la luz de los rayos.
A la sombra del palo de agua
colocaba mi abuela un cabo de vela
y sus rezos no dejaban que se apagara.
Se iba la luz toda la noche.
Tuve la dicha de un impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos con solo ponérmelos.
Un día salió el sol,
ya mi padre había muerto.


JOTAMARIO ARBELAEZ (1940-)





XVIII

Ahora que las niñas se desvisten
con un secreto temor
y en el fuego bailan duendecillos azules

por las calles que tienen nombres de batallas
voy, solitario y vano

y pienso en la dulce saliva de la doncella
que en algún lecho madura y gime
y visita otro duro laberinto

como de una ahogada
veo su frente a través del agua
del sueño

de noche, en este parque donde tengo cuatro sombras
bajo el antiguo insomnio de las estatuas.


JOSE MANUEL ARANGO (1937-)





POEMA

Mi alma no soporta los lugares.
Estoy solo, pero una cortina interna me ciega
y hace mi piel mil veces más pesada.
He aquí que respiro sólo humo
y a veces quisiera matar a esa señora.
¿Seré yo el hundido de mi generación?
¿El que no mentirá para obtener el oro?
¡Ah!, yo mentiría por el oro
para poder regresar
y ver el paisaje y quedarme dormido sobre esos dos cuerpos.
Soledad, refréscame.

DARLO LEMOS (1942 -1987) (Nadaísta)





NOCHE SECRETA

Busqué a Dios con sinceridad y paciencia
en el directorio telefónico
y en aguas mansas
y en aguas turbias
y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestras mansedumbres
Me fui tras El por pequeñas ciudades
y busqué su fotografía cada mañana en el periódico
Amé en la risa de la muchacha Su risa
y en la mirada de mi prójimo
Pero encontré la muerte en todas partes
(buscar es lo que importa)

EDUARDO ESCOBAR (1943 - ) (Nadaista)





PAISAJE

De ese paisaje que era nuestro ya no queda nada. Con una almohadilla
borraron los árboles mohosos de tiza y a la dicha del cemento tiraron la
poca yerba que se había trepado por las aceras. En las estrechas calles
donde rondaba la penuria
un acento de olvido se posó como gallinazo sobre la carne podrida, y con
los recodos del hambre, en los cuales una prostituta o una puñalada
esperaban con la hoja abierta, hicieron una especie de argamasa para los
pilares de la ciudad. Lenta y discretamente le iban dando empujoncitos a
la miseria hasta que la tiraron por detrás de la estación del ferrocarril.

ARMANDO ROMERO (194 -) (Nadaista)





HISTORIA PARA CONTAR A UN NIÑO BENGALÍ

El casco rojo del soldado
puso en la calle un sol de medianoche.
La ciudad por entonces ardía en los puñales
y el miedo se quedaba tras los pasos.
Nadie había: ni viento ni aires respirables.
La pólvora en pájaros recientes perforaba el cielo
y a lo largo hubo árboles que nunca fueron árboles
sino horcas con follajes. Y se
-lo dicen los despachos noticiosos-
que el hambre encumbra cuervos sobre aldeas
y que en los campos los perros arrastran,
del borde los caminos,
los cuerpos caídos en la huida.
Toda generación pierde su guerra
y hay que hacerse a la idea de que pronto
pasará lo que se teme,
ahora que nunca es extranjero un hombre muerto.

LUIS AGUILERA (1945- )


Poesía Nadaísta Iberoamericana.





Semana 27 09-13/10/2017.

Poesía  HISPANOAMERICANA SIGLO XXI

Eliana Díaz Muñoz

Colombia, (1987). Magíster en Literatura Hispanoamericana y del Caribe de la Universidad del Atlántico. Docente de literatura de la misma institución. Pertenece al Centro de Estudios Literarios del Caribe (CEILIKA). Algunos de sus poemas aparecen publicados en Revista ViacuarentaCasadeasterión. Ha participado en el Coloquio sobre la diversidad caribeña, en Casa de Las Américas, La Habana, mayo de 2012; al Festival de poesía de Barranquilla Poemarío, en 2012 y 2013 y al Encuentro internacional de mujeres poetas en Córdoba – Colombia, 2008 .


Poemas traducidos del español (Colombia) por Rémy Durand


Emile en una fotografía
Se ha detenido
Pequeña lengua
Entre los dientes
La boca arqueada sin relevancia
Y una perdida redondez del pómulo
Tras la hoja desprendida de un
árbol van sus ojos
Los hombros ha curvado
Plegando más la tenue organza
Del vestido.
Emile está cansada
La luz ha forjado
Un nuevo estado de su ser
Perfecto
Paciente
Neutro
Lejano.
Paseo en bicicleta
Pasas, niño. Detrás el viento.
Detrás las casas de los amigos,
sus grietas adobadas con arcilla
las manos silenciosas de un padre
silencioso.
Se curvan ramas, techos,
granos abiertos por el verano.
Todo truena al paso de las ruedas
girando contigo.
Y tu corazón niño va girando
va sumergiéndose en oleajes remotos.
Tú que no conoces la espera del mar en las orillas,
la sal que reverbera en los ahogados.
Así que no te deslumbres,
no estaciones la suma de tus recreos
para ver a la muchacha de los peces dorados.
Es sueño.
Detrás de ella, el viento.

La costurera 
La luz
la minúscula luz
devorada en los tejados por el ala de un grillo
no cruza la ventana
Afuera está bendiciendo el desastre
y no alcanza
no es suficiente
para encontrar botón conforme a ojal descosido
para atar los camellos resabiados
que no pasan por el ojo de tu aguja
pero volverías a intentarlo
aún en la penumbra de tus siglos venideros
con las manos reumáticas si quisieras
sin nada que recuerde
la vegetal tersura de esta mañana
volverías
levantada en el sueño más oscuro
con el vestido por mortaja.

Retrato de un pintor impresionista 
Piedra voraz
Incandescente piedra
Solo eso
Una mancha crece
con sus uñas y dientes
Y su barba de tres días
En espejos distraídos
se refractan ausencias
lila
y carmesí
mientras otro color ensaya
para ese rostro lejano
casi en sombras
refriega su lápiz
sobre la piedra voz
voraz bocina
borrasca botella
escasas las formas
que nunca ter



Libros
Los atravesaba una luz enfermiza
Desde el borde de la cubierta mohosa
hasta el delirio de verse solos
en medio de los anaqueles vacíos.
Tenían muchas líneas abarrotadas en el filo de la lengua
Como piedras convulsas por el tropiezo.
En todo caso
era algo lo que se desgajaba en sus páginas
hormigas
arañas
agujas
grafías
todo en minúscula floración
como el amor
o las cotidianas promesas.
Plegaria

Señor: dame de los suicidas
la placidez del rostro satisfecho
el arrojo con que saludan al vacío
toda negativa a las citas
que el amor les impuso en el descuido de la calle
y por favor, no se te olvide
aquel beso envenenado de cloroformo
Concédeme parte en el cielo desgarrado
Y si te es posible
confórmame con una muerte menos heroica
sin notas explicativas a pie de página.

Maitalea Fe
Colombia, (1991). Estudió en la Universidad del Atlántico (Puerto Colombia, Colombia). Actualmente, está realizando su proyecto de grado en Licenciatura en educación con énfasis en español y literatura, el cual es un ensayo sobre el aspecto espiritual de la obra de Rómulo Bustos Aguirre. Docente de primaria. Trabajó en el Colegio Gimnasio Jean Piaget del Caribe y en el programa educativo "a crecer" de la Fundación Universidad Católica del Norte. Hace parte del coro femenino Coraluna de Bellas Artes. Desde marzo del 2012, ha leído poemas inéditos en recitales como "Palabra de mujer", "Poemarío" y en eventos como "24-0", "urbana rock", entre otros. Algunos de sus escritos, han sido publicados en la revista virtual "no me vistas" y en el suplemento literario del diario "La libertad".

La música
La pastilla
la droga universal
el efecto surreal
desde tiempos remotos.
La naturaleza exterior
llenando de fuego
el oído del hombre.
La miseria perfecta del viento
y una boca humana
las articulaciones de las cigarras
en casa de mi abuela.
La lluvia que aterriza asustada a la tierra
casi sin saber de su milagro sonoro
el espeso y ligero, el gris y el arcoíris.
La fuerza que hace el baile
los suicidios que enamoran al cosmos
con una cuchilla que ocasiona un concierto
en otra dimensión.

El arte 
Ambiciones plausibles en todo el mundo.
Descaro. Obstáculo.
Entre dioses y ritos malhechores,
entre ráfagas de viento
con profecías que la ciencia no cree
y que los pone a los pies del dinero.
Esclavos también los "sabios".
Medidas, inventos, resultados
ruedan en la alfombra roja de los santos.
Toda una historia de descubrimientos que se mutilan,
cuando la fe sin gracia y ciega
se arrodilla ante una silla de oro.
Más nada.
El siempre mediador
el más espléndido y sublime
entre ciencia y religión.
Escupe el caos mi amigo lejano,
y llora sin lograr reconciliar...
sólo adornar la esperanza del mundo.
Entre ciencia y religión: El Arte.

Fermina 
Fiebre alta, fuente de vida.
Fabricadora de orgullos,
felizmente, dueña de sí,
me recordó que se ama
y varias veces si se quiere.
Aunque no tolero su altivez
a la que sé paupérrima,
admito que perfuma
hasta un mercado sucio.
Enardecida, costumbrista
supo marchitar a una flor
y darle vida nuevamente
con besos de leche cortada
Supo rescatar aquello
que parece no poderse.
Debe no culparse como reina proterva.
Besa berenjenas, besa
lo que no supo apreciar.
Sólo había que cambiar la receta,
sólo había que encontrar la manera
de llegar a su vientre exangüe;
de lograr contar las pecas
de su lomo de tigresa.
La odio, es un regaño costeño
La amo, es también un recuerdo parisino,
uno de los tantos intangibles que tengo.
Fermina termina con su paz,
Fermina elimina la lluvia.
Dice no a los cazadores.
No es más que una temerosa
que un día y hasta dos,
empezó a amar.
Por lo vivido en su juventud
La afrento cuando dijo "puta"
Por lo vivido entre sus canas,
amo cuando enloqueció de anís.
Aquí yo, envidio su posible paz,
aquí yo, extraño la lluvia.
No entendí su sumisión despiadada
pero, comprendí su religión desterrada.
Si ella me preguntara
¿Hasta cuándo tú, niña, me revivirás en tu ir y venir?
Le responderé: toda la vida
Actividad.

Seleccionar una de estas poesías, aprendersela y declamarla en la siguiente clase.




Semana 26 02-06/10/2017.


Poesía HISPANOAMERICANA SIGLO XX

http://es.antologiapoetica.wikia.com/wiki/Poes%C3%ADa_hispanoamericana_del_siglo_XX

La poesía hispanoamericana del siglo XX puede dividirse en varias etapas o corrientes. De manera muy simplista podemos establecer dos: Modernismo hasta 1930 y Posmodernismo con posterioridad.
El Modernismo surge a partir del Romanticismo del siglo XIX y tiene su eje en el cambio de siglo, en el paso a la época contemporánea que supone la crisis de 1898 para España, con el fin del proceso colonial y la definitiva madurez como países independientes de toda la América hispana.
Entre ellos destacan:
RUBÉN DARÍO, un autor que hace referencia a la poesía española a ambos lados del Atlántico y que se considera el precursor de todo el movimiento.
JOSÉ MARTÍ: defensor de la independencia cubana. Poeta intimista.
MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA: incorpora el parnasianismo francés y el simbolismo.
JULIÁN DEL CASAL: posee el tono decadente de los poetas malditos posrománticos. Sufre un dolor personal y de desolación que influye en sus obras.
JOSÉ ASUNCIÓN SILVA: poeta atormentado por la preocupación del paso del tiempo, la presencia de la muerte y la búsqueda de la Belleza.
El Modernismo contribuye a crear y consolidar una identidad panamericana que consolida los procesos de independencia política de principios de siglo XX. Tras el agotamiento de los excesos retóricos modernistas, la poesía se inclina hacia el intimismo y una expresión más sencilla, nace el Posmodernismo.
A partir de la década de 1930 las preocupaciones trascendentales de la etapa anterior se transforman en una mayor inquietud por lo inmediato y se reflejan con un lenguaje a menudo vanguardista. Con el Posmodernismo se crea una poesía nueva, centrada en lo cotidiano e innovadora en lo formal, muy influida por el Surrealismo francés. De esta etapa surgen los libros del Premio Nobel Pablo Neruda (chileno) y César Vallejo (peruano), las invenciones expresivas de Altazor del chileno Vicente Huidobro o la antipoesía del también chileno NIcanor Parra...
En esta época podemos destacar también la obra de tres mujeres decisivas: Alfonsina Storni (Argentina), Juana de Ibarborou (Uruguay) o Gabriela Mistral (Chile).
En una primera etapa, el juego con el lenguaje implica un cierto abandono de la profundidad expresiva, pero rápidamente -la obra de Neruda lo ejemplifica muy bien, al modo de lo que pasó en España con la Generación del 27- se producirá una decisiva rehumanización de la poesía y un cierto abandono de las innovaciones vanguardistas. El Canto general de Neruda es buena muestra.
Esa rehumanización tras las vanguardias se apreciará también después de la década de los años 40 en la poesía negra o afroantillana. Poetas destacados de esta corriente serán el puertorriqueño Luis Palés Matos y el cubano Nicolas Guillem.
La poesía hispanoamericana vive a partir de los años 60 del pasado siglo una etapa de apertura definitiva a la modernidad expresiva. Los nombres de Octavio Paz (Premio Nobel de Literatura), Mario Benedetti, José Emilio Pacheco o Jorge Luis Borges, que en sus obras de esta época refleja sus obsesiones metafísicas y existenciales, elevan la poesía en español hecha en América a su máximo nivel.


Actividad.

Escribir una Poesía (Tema libre en clase)

Realizar un mapa político de las dos orillas del atlántico, ubicando en el los diferentes autores (Del espacio de cada País, sacar una flecha) Al extremo de esta escribir el nombre del Escritor y el nombre de una de sus Poesías.

Escoger de todos los autores y de todos los títulos de las Poesías el nombre de una, misma que escribirás de manera completa en tu cuaderno.



Semana 25 25-29/09/2017
Entrega evaluación final Periodo II.
Presentación DPCA, consignandolo en el cuaderno. (Si no se alcanza a dictar lo hace en espacio virtual desde el Blog)

PERIODO III

PREGUNTA O SITUACIÓN PROBLEMA
¿Desde qué discursos, y a partir de nuestros entornos (barriales, de ciudad, de país y de región), nos identificamos y expresamos como sujetos autónomos y críticos?

COMPETENCIAS PARA EL PERIODO
Gramatical o sintáctica: reconocimiento de reglas fonológicas, fonéticas, morfológicas y sintácticas que rigen la organización y producción de enunciados lingüísticos.

Textual: identificación de los mecanismos que garantizan la cohesión de los enunciados y de los textos (nivel micro estructural) así como su coherencia (nivel macro estructural)

Semántica: la capacidad del reconocer y usar lo significados y el léxico de manera pertinente según las exigencias del texto.

Pragmática o sociocultural: el reconocimiento y uso de reglas contextuales de la comunicación. La identificación de variables dialectales. Establecer relaciones entre el contenido y las intenciones comunicativas de un texto y los significados del contexto sociocultural.

Enciclopédica: actualización o uso de los saberes con los que cuenta el lector al momento de comprender un texto.

Literaria: la capacidad de poner en juego, en los procesos de l lectura y   escritura, un saber literario construido en la experiencia de la lectura y  análisis de obras de diversos géneros, así como en el reconocimiento de un número significativo de estos.
Poética: la capacidad para crear inventar, mundos posibles a través de
Los lenguajes e innovar el uso de los mismos.


ACTIVIDAD DE ANTICIPACIÓN O EXPLORACIÓN
(Reconocimiento de saberes previos frente al eje temático y objetivo de aprendizaje)
¿Qué expresiones comunes y frecuentes usamos para referirnos a sí mismos y a los otros?

¿De qué maneras comunicamos nuestro sentir sobre la realidad y el mundo al que pertenecemos?

¿Qué mecanismos y/o estrategias podemos utilizar para expresar nuestras ideas?

¿Cómo podríamos nombrar el mundo de otras maneras?


ACTIVIDAD DE FORMALIZACIÓN (Conceptualización y modelación frente al eje  temático y objetivo de aprendizaje)

Poesía de vanguardias
Poesía nadaísta
Poesía antillana y negrista
Poesía y textos poéticos
Lírica
Antología de poesía latinoamericana.
Textos argumentativos:
Tipos de argumentos
Reseña crítica.
Lenguaje y usos de la comunicación mediática:
Discurso publicitario.
Caricatura política
Programas de tv con humor político.


ACTIVIDAD PRÁCTICAS O DE EJECUCIÓN

(Actividades donde aplica el  conocimiento en diferentes contextos)
Lectura de un texto sobre la poesía.
Jorge Luis Borges
Conceptos sobre de la poesía del siglo XX y XXI.
Lectura de la antología de textos poéticos dadaísta y negrista: autores, contextos sociales, culturales y políticos.
Canciones latinoamericanas que expresan las formas de ser en la región latinoamericana.
“Cómo nos venden la moto” de Noam Chomsky.
Álbumes de imágenes publicitarias.
Caricaturas de Matador y Quino.
Capítulos de QUAC televisión de Jaime Garzón.


ACTIVIDAD DE VALORACIÓN
(Momentos intermedios y de cierre significativo, para comprobar si se están alcanzando o se cumplieron los objetivos de aprendizaje)
Revisión de cuadernos y carpetas de los estudiantes
Presentación de talleres, con buena ortografía y caligrafía.
Presentación de trabajos escritos y material gráfico sobre el cuento.
Realización y presentación de fotografía digital y otros recursos de las TIC.
Revisión de guías.

Valoración: Desarrollo académico 60% Evaluación intermedia 20% Evaluación final 20%.

(Semana o grupos de semana en que se realizan las actividades)
Semana 1 y 2: Introducción a la poesía a través de un texto de Jorge Luis Borges.
Semana 3 y 4: Conceptos sobre la poesía del siglo XX y XXI.
Semana 5 y 6: Poesía nadaísta
Semana 7 y 8: Poesía antillana y negrista y Aplicación de la prueba intermedia.
Semana 9 y 10: Texto argumentativo: Tipos de argumentos y Reseña Crítica.
Semana 11 y 12: Lenguaje y usos de la comunicación.
Semana13: Aplicación de la prueba final.
Semana14: Socialización de las respuestas de la prueba.

Talleres y/o actividades de recuperación.
Esta actividad se hace desde el día 25 de septiembre y se entrega en la semana del 20 al 24 de noviembre.
Consta de la elaboración de alguna de las siguientes producciones textuales:
Un cuento con extensión mínima de 15 páginas escritas a puño y letra observando caligrafía y ortografía.
Cinco canciones con coro, de su autoría.
Cinco biografía

Diez poemas


Semana 1 y 2: Introducción a la poesía a través de un texto de Jorge Luis Borges.

Poema atribuido a Borges, pero cuyo real autor sería Don Herold o Nadine Stair. 



Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores. 

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 

Sería más tonto de lo que he sido, 

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 

Sería menos higiénico. 
Correría más riesgos, 
haría más viajes, 
contemplaría más atardeceres, 
subiría más montañas, nadaría más ríos. 
Iría a más lugares adonde nunca he ido, 
comería más helados y menos habas, 
tendría más problemas reales y menos imaginarios. 



Yo fui una de esas personas que vivió sensata 

y prolíficamente cada minuto de su vida; 

claro que tuve momentos de alegría. 

Pero si pudiera volver atrás trataría 

de tener solamente buenos momentos. 



Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 

sólo de momentos; no te pierdas el ahora. 



Yo era uno de esos que nunca 

iban a ninguna parte sin un termómetro, 

una bolsa de agua caliente, 

un paraguas y un paracaídas; 

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 



Si pudiera volver a vivir 

comenzaría a andar descalzo a principios 

de la primavera 

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita, 

contemplaría más amaneceres, 
y jugaría con más niños, 
si tuviera otra vez vida por delante. 



Pero ya ven, tengo 85 años... 

y sé que me estoy muriendo.

https://www.poemas-del-alma.com/instantes.htm

Actividad en clase: 

Practicar oraciones condicionales de manera individual luego de la lectura del Poema.

a. Escribir tres cosas que lamenta no haber hecho a la fecha.
b. Escribir tres cosas que le han pasado a la fecha.
c. Escribir tres cosas por las que está contento.

Ahora, pensando que volviera a nacer imagina que harías en estas situaciones.

Escribe un párrafo agradeciendo o lamentando lo que has vivido a la fecha.



Semana 24 18-22/09/2017.
Aplicación de evaluación final, revisión de cuadernos y pendientes académicos por inasistencia justificada (Según Manual de Convivencia)



Semana 23 11-15/09/2017.

Aplicación y utilización de historietas, tiras cómicas, de humor y gráficos en los cuentos.


Producción textual libre de una Novela, un Cuento y/o un Poema mismo que será digitalizado utilizando una de las aplicaciones libres para este fin, las puedes encontrar algunas en el siguiente enlace dando clic en:

Aplicaciones libres

Una vez la publiques, copia el enlace para ser compartido en clase y crear un repositorio de producción multimedia para la Comunidad Inemita. 

Semana 22 04-08/09/2017

Lectura de cuentos latinoamericanos, un autor por país y un cuento de cada uno:

Julio Ramón Ribeyro (Perú), Gustavo Álvarez Gardeazabal y Gabriel García Márquez (Colombia), Jorge Luis Borges y Julio Cortázar (Argentina), Rubem Fonseca (Brasil), Juan Rulfo (México), entre otros.

Lectura de cuentos latinoamericanos, un autor por país y un cuento de cada uno:






Julio Ramón Ribeyro (Perú)
Julio Ramón Ribeyro
(Lima, 1929 - 1994) Escritor peruano, figura destacada de la llamada Generación del 50 y uno de los mejores cuentistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Recibió su primera enseñanza en el Colegio Champagnat de Lima, para posteriormente ingresar a la Universidad Católica del Perú (1946), donde cursó letras y derecho. Abandonó los estudios jurídicos en 1952, cuando se encontraba en el último año de la carrera, al recibir una beca para estudiar periodismo en Madrid, adonde se trasladó en noviembre del mismo año.
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/fotos/ribeyro.jpg
Julio Ramón Ribeyro
En julio de 1953, y después de ganar un concurso de cuentos convocado por el Instituto de Cultura Hispánica, viajó a París para preparar una tesis sobre literatura francesa en la Universidad La Sorbona, pero de nuevo decidió abandonar los estudios y permanecer en Europa realizando trabajos eventuales, y alternando su estancia en Francia con breves temporadas en Alemania (1955-56, 1957-58) y Bélgica (1957).
En 1958 regresó al Perú, y en septiembre del año siguiente viajó a la ciudad de Ayacucho, para ocupar el cargo de profesor y director de extensión cultural de la Universidad Nacional de Huamanga. En octubre de 1960 regresó a Francia. En París trabajó como traductor y redactor de la agencia France Presse (1962-72). En 1972 fue nombrado agregado cultural peruano en París y delegado adjunto ante la UNESCO, y posteriormente ministro consejero, hasta llegar al cargo de embajador peruano ante la UNESCO (1986-90).
Hacia 1993 se estableció definitivamente en Lima. En su país fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura (1983) y el Premio Nacional de Cultura (1993), habiendo sido galardonado también en 1994 con el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, uno de los galardones literarios de mayor prestigio en el ámbito cultural hispanoamericano.
La obra de Julio Ramón Ribeyro
Ribeyro es un narrador perteneciente a la Generación del 50, un grupo de escritores que buscó una renovación en la narrativa peruana, y que tuvo como tema preferente la descripción de los cambios producidos en la sociedad limeña, que comenzaba a sufrir por esos años un acelerado proceso de modernización.
Considerado uno de los mejores cuentistas hispanoamericanos, entre los volúmenes de cuentos que publicó destacan Los gallinazos sin pluma (1955), Cuentos de circunstancias (1958), Las botellas y los hombres (1964), Tres historias sublevantes (1964), La juventud en la otra ribera (1973) y Sólo para fumadores (1987), que fueron reunidos en las recopilaciones La palabra del mudo(4 vols., 1973-92) y Cuentos completos (1994).
El espacio acotado por el autor es el de una burguesía limeña empobrecida, aunque incursiona a veces en ambientes marginales, manteniendo el esquema básico de la expectativa frustrada de los personajes, burócratas, seres grises y olvidados, sin voz, víctimas de la trama cruel de la expansión urbana y de una incipiente modernización. El trasfondo de estos relatos, a juzgar por la intención del narrador, es mostrar el fin del orden aristocrático en manos de una burguesía pragmática y vulgar.
En sus cuentos se percibe una constante argumental cíclica: el examen del entorno social y humano, que ratifica la certidumbre del fracaso de cualquier empeño; sus personajes, al final de cada historia, se encuentran siempre enfrentados a la frustración. Construyó así un mundo de poderosa coherencia interna, un universo dominado por un profundo escepticismo y un fatalismo derivados de la observación de la realidad. Este supuesto sustenta la sólida lógica interna de su cuentística, aun cuando es posible encontrar en ella matices de intensidad y tono. Cabe agregar que cultivó también relatos de corte fantástico, de excelente factura, pero que componen un conjunto menor.
Las fuentes literarias de Ribeyro se encuentran en los cauces del realismo del siglo XIX, y especialmente en la escritura de Guy de Maupassant. A eso se debe, probablemente, que nunca se haya esforzado en ocultar una abierta preferencia por la concepción tradicional de la estructura y el lenguaje narrativos. Dueño de un estilo austero, calificado como tradicional por su afinidad con los modelos clásicos, evitó las técnicas experimentales de la novela moderna. Sin embargo, pese a este aparente conservadurismo formal, sus cuentos fueron una contribución decisiva para consolidar el paso de la narrativa indigenista a la narrativa urbana en el Perú.
Aunque es más conocido por sus cuentos, publicó también tres novelas. La primera de ellas, Crónica de San Gabriel (1960), es la más lograda y se encuentra ambientada en una hacienda serrana, cuyos personajes reproducen el sistema de explotación, injusticia y violencia de la sociedad peruana de mediados del siglo XX. Su siguiente novela, Los geniecillos dominicales (1965), desarrolla el tema del desencanto juvenil a través de las vivencias de Ludo Totem, personaje en el cual descubrimos rasgos autobiográficos del autor. Cambio de guardia (1976) se aparta de las técnicas narrativas tradicionales usadas por el autor en sus obras anteriores para relatar la historia de un golpe de Estado militar que cuenta con el apoyo de la oligarquía peruana. En todas estas novelas el autor retoma los temas de sus cuentos, mostrándonos su visión escéptica de la vida y reafirmando su preferencia por los personajes marginales.
Ribeyro es también autor de Prosas apátridas (1975), conjunto de breves apuntes, digresiones y reflexiones sobre la actividad literaria, y de la serie de aforismos Dichos de Luder (1989). El ensayo y la crítica literaria están representados dentro de su obra por los artículos reunidos en La caza sutil (1976). Es autor además de ocho piezas de teatro (algunas muy breves), entre las que destacan Santiago, el pajarero, inspirada en una tradición del escritor Ricardo Palma e incluida en una recopilación de su Teatro (1975), y Atusparia (1981), que desarrolla en forma libre el tema del levantamiento armado encabezado por un alcalde indígena en la sierra peruana en 1885.
Según el mismo autor, sus obras de teatro son retóricas y discursivas, construidas más sobre la palabra que sobre la acción, lo que ha restado posibilidades a su puesta en escena. Durante sus últimos años de vida comenzó la publicación de su diario personal con el expresivo título de La tentación del fracaso, del que se han publicado los tomos correspondientes a los años 1950-1960 (1992), 1960-1974 (1993) y 1975-1978 (1995). Póstumamente se dio a conocer la correspondencia que mantuvo con su hermano, de la que se ha publicado un volumen bajo el título Cartas a Juan Antonio. Tomo I: 1953-1958 (1996).

Gustavo Álvarez Gardeazabal (Colombia)

Gustavo Álvarez Gardeazábal

(Tuluá, Valle del Cauca, 1945) Narrador y ensayista colombiano. Vivió su infancia en un hogar católico y rígido, si bien su madre era de ideas liberales. Ideológicamente se adscribió en su juventud conservadurismo del aspirante a la presidencia Belisario Betancur, en cuya campaña electoral tomó parte activa mientras concluía sus estudios en la Universidad del Valle, donde se licenció en Letras con una tesis sobre La novelística de la violencia en Colombia (1970). Posteriormente iría acercándose a partidos de signo liberal. Profesor durante años en la Universidad del Valle, por su trayectoria literaria fue becario de la Fundación Guggenheim en 1984 y ha sido dos veces gobernador del Valle del Cauca por elección popular.
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Gustavo Álvarez Gardeazábal
Su obra se caracteriza por su gran fuerza descriptiva y su estilo directo y carente de casticismo retórico. Sus palabras desnudas y escuetas muestran la realidad de las cosas y los vicios que corrompen a la sociedad colombiana, rasgo que lo ha convertido en uno de los autores preferidos del público.
El universo de su narrativa se centra en su tierra natal, con ramificaciones al Valle del Cauca, y sus temas recurrentes son la extensión de la violencia indiscriminada, la superchería milagrera en que se sustenta el conservadurismo religioso hispanoamericano, el poder omnímodo de los grandes terratenientes, las nuevas bolsas de riqueza generadas por la expansión del narcotráfico, la corrupción generada por el sistema caciquil de los gamonales y las crisis ideológicas de los sectores progresistas.
Ha sido premiado en España por sus cuentos "Ana María Torrentes", "Donaldo Arrieta" y "El día que volvió León María", así como en Cuba por el libro Cuentos del parque Boyacá (1978, premio Casa de las Américas). De sus nueve novelas, cuatro han sido galardonadas: Cóndores no entierran todos los días (1976), premio Macanor de España en 1974, quizá su obra más importante; La boba y el buda(1972), premio Ciudad de Salamanca 1970; Dabeiba (1972), segundo premio Nadal en 1972, y Los míos (1982), segundo premio Plaza y Janés 1981. En 1977 publicó El titiritero.

Gabriel García Márquez

·         Biografía

·         Cronología

·         Su obra

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En la última década del siglo XIX, Rubén Darío dio a Hispanoamérica la independencia literaria al inaugurar la primera corriente poética autóctona, el Modernismo. Mediado el siglo XX, correspondió al colombiano Gabriel García Márquez situar la narrativa hispanoamericana en la primera línea de la literatura mundial con la publicación de Cien años de soledad (1967). Obra cumbre del llamado realismo mágico, la mítica fundación de Macondo por los Buendía y el devenir de la aldea y de la estirpe de los fundadores hasta su extinción constituye el núcleo de un relato maravillosamente mágico y poético, tanto por su desbordada fantasía como por el subyugante estilo de su autor, dotado como pocos de un prodigioso "don de contar".
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Gabriel García Márquez
El mundo de Macondo, parábola y reflejo de la tortuosa historia de la América hispana, había sido esbozado previamente en una serie de novelas y colecciones de cuentos; después de Cien años de soledad, nuevas obras maestras jalonaron su trayectoria, reconocida con la concesión del Nobel de Literatura en 1982: basta recordar títulos como El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981) o El amor en los tiempos del cólera (1985).
Como máximo representante del Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, García Márquez contribuyó decisivamente a la merecida proyección que finalmente alcanzó la narrativa del continente: el fenómeno editorial del Boomsupuso, en efecto, el descubrimiento internacional de numerosos novelistas de altísimo nivel apenas conocidos fuera de sus respectivos países.
La infancia mítica
Gabriel García Márquez nació en Aracataca (Magdalena) el 6 de marzo de 1927. Creció como niño único entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando el pequeño Gabriel contaba sólo cinco años, a la población de Sucre, en la que don Gabriel Eligio abrió una farmacia y Luisa Santiaga daría a luz a la mayoría de los once hijos del matrimonio.
Los abuelos de García Márquez eran dos personajes bien particulares y marcaron el periplo literario del futuro Nobel: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días (1899-1902), le contaba a Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, pasaba los días contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. Entre sus tías, la que más lo marcó fue Francisca, quien tejió su propio sudario para dar fin a su vida.
Gabriel García Márquez aprendió a escribir a los cinco años, en el colegio Montessori de Aracataca, con la joven y bella profesora Rosa Elena Fergusson, de quien se enamoró: fue la primera mujer que lo perturbó. Cada vez que se le acercaba le daban ganas de besarla, y sólo por el hecho de verla iba con gusto a la escuela. Rosa Elena le inculcó la puntualidad y el hábito de escribir directamente en las cuartillas, sin borrador.
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García Márquez (centro) con parte de sus hermanos (Aracataca, 1935)
En ese colegio permaneció hasta 1936, cuando murió el abuelo y tuvo que irse a vivir con sus padres al sabanero y fluvial puerto de Sucre. De allí pasó interno al Colegio San José de Barranquilla, donde a la edad de diez años ya escribía versos humorísticos. En 1940, gracias a una beca, ingresó en el internado del Liceo Nacional de Zipaquirá, una experiencia realmente traumática: el frío del internado de la Ciudad de la Sal lo ponía melancólico y triste. Embutido siempre en un enorme saco de lana, nunca sacaba las manos por fuera de sus mangas, pues le tenía pánico al frío.
Durante los seis cursos que pasó en el Liceo de Zipaquirá, hubo de recorrer al menos dos veces al año, en barco de vapor, el río Magdalena, principal arteria fluvial del país; esta experiencia, acaso la última remarcable, y sobre todo aquella asombrada primera infancia en Aracataca hasta los nueve años, con el incontenible aluvión de historias y leyendas oídas de sus abuelos y sus tías, configuran el substrato mítico del que García Márquez partiría para la composición de Cien años de soledad y la mayor parte de su obras.
En Zipaquirá tuvo como profesor de literatura, entre 1944 y 1946, a Carlos Julio Calderón Hermida, a quien en 1955, cuando publicó La hojarasca, le obsequió con la siguiente dedicatoria: "A mi profesor Carlos Julio Calderón Hermida, a quien se le metió en la cabeza esa vaina de que yo escribiera". Ocho meses antes de la entrega del Nobel, en la columna que publicaba en quince periódicos de todo el mundo, García Márquez declaró que Calderón Hermida era "el profesor ideal de Literatura".
En los años de estudiante en Zipaquirá, Gabriel García Márquez se dedicaba a pintar gatos, burros y rosas, y a hacer caricaturas del rector y demás compañeros de curso. En 1945 escribió unos sonetos y poemas octosílabos inspirados en una novia que tenía: son uno de los pocos intentos del escritor por versificar. En 1946 terminó sus estudios secundarios con magníficas calificaciones.
Estudiante de leyes
En 1947, presionado por sus padres, se trasladó a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad Nacional, donde tuvo como profesor a Alfonso López Michelsen y se hizo amigo de Camilo Torres Restrepo. La capital del país fue para García Márquez la ciudad del mundo (y las conoció casi todas) que más lo impresionó, pues era una ciudad gris, fría, donde todo el mundo se vestía con ropa muy abrigada y negra. Al igual que en Zipaquirá, García Márquez se llegó a sentir como un extraño, en un país distinto al suyo: Bogotá era entonces "una ciudad colonial, (...) de gentes introvertidas y silenciosas, todo lo contrario al Caribe, en donde la gente sentía la presencia de otros seres fenomenales aunque éstos no estuvieran allí".
Los estudios de leyes no eran propiamente su pasión, pero logró consolidar su vocación de escritor. El 13 de septiembre de 1947 publicó su primer cuento, La tercera resignación, en el número 80 del suplemento Fin de Semana del rotativo El Espectador, dirigido por Eduardo Zalamea Borda. Zalamea, que firmaba sus columnas con el pseudónimo de Ulises, escribió en la presentación del relato que García Márquez era el nuevo genio de la literatura colombiana; las ilustraciones del texto estuvieron a cargo de Hernán Merino. A las pocas semanas apareció un segundo cuento: Eva está dentro de un gato.
El 9 de abril de 1948 fue asesinado el líder de la oposición, Jorge Eliecer Gaitán; los violentos desórdenes que ese mismo día asolaron la capital (en una jornada de revuelta conocida como el "Bogotazo") fueron la causa de que la Universidad Nacional cerrara indefinidamente sus puertas. García Márquez perdió muchos libros y manuscritos en el incendio de la pensión donde vivía y se vio obligado a pedir traslado a la Universidad de Cartagena, donde siguió siendo un alumno irregular. Nunca se graduó, pero inició una de sus principales actividades periodísticas: la de columnista. Manuel Zapata Olivella le consiguió una columna diaria en el recién fundado periódico El Universal.
El Grupo de Barranquilla
A principios de los años cuarenta comenzó a gestarse en Barranquilla una especie de asociación de amigos de la literatura que se llamó el Grupo de Barranquilla; su cabeza rectora era don Ramón Vinyes. El "sabio catalán", dueño de una librería en la que se vendía lo mejor de la literatura española, italiana, francesa e inglesa, orientaba al grupo en las lecturas, analizaba autores, desmontaba obras y las volvía a armar, lo que permitía descubrir los trucos de que se servían los novelistas. La otra cabeza era José Félix Fuenmayor, que proponía los temas y enseñaba a los jóvenes escritores en ciernes (Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas, entre otros) la manera de no caer en lo folclórico.
Gabriel García Márquez se vinculó a ese grupo. Al principio viajaba desde Cartagena a Barranquilla cada vez que podía. Luego, gracias a una neumonía que le obligó a recluirse en Sucre, cambió su trabajo en El Universal por una columna diaria en El Heraldo de Barranquilla, que apareció a partir de enero de 1950 bajo el encabezado de "La jirafa" y firmada por "Septimus".
En el periódico barranquillero trabajaban también Cepeda Samudio, Vargas y Fuenmayor. García Márquez escribía, leía y discutía todos los días con los tres redactores; el inseparable cuarteto se reunía a diario en la librería del "sabio catalán" o se iba a los cafés a beber cerveza y ron hasta altas horas de la madrugada. Polemizaban a grito herido sobre literatura, o sobre sus propios trabajos, que los cuatro leían. Hacían la disección de las obras de Daniel DefoeJohn Dos PassosAlbert CamusVirginia Woolf y William Faulkner, escritor este último de gran influencia en la literatura de ficción de América Latina y muy especialmente en la de García Márquez; en el famoso discurso "La soledad de América Latina", que pronunció con motivo de la entrega del premio Nobel en 1982, el colombiano señaló que William Faulkner había sido su maestro. Sin embargo, García Márquez nunca fue un crítico, ni un teórico literario, actividades que, además, no fueron de su predilección: siempre prefirió contar historias.
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Álvaro Cepeda Samudio y García Márquez
En la época del Grupo de Barranquilla, García Márquez leyó a los grandes escritores rusos, ingleses y norteamericanos, y perfeccionó su estilo directo de periodista, pero también, en compañía de sus tres inseparables amigos, analizó con cuidado el nuevo periodismo norteamericano. La vida de esos años fue de completo desenfreno y locura. Fueron los tiempos de La Cueva, un bar que pertenecía al dentista Eduardo Vila Fuenmayor y que se convirtió en el sitio mitológico en el que se reunían los miembros del Grupo de Barranquilla a hacer locuras: todo era posible allí, hasta las trompadas entre ellos mismos.
También fue la época en que vivía en pensiones de mala muerte, como El Rascacielos, un edificio de cuatro pisos ubicado en la calle del Crimen que alojaba también un prostíbulo. Muchas veces no tenía el peso con cincuenta para pasar la noche; entonces le daba al encargado sus mamotretos (los borradores de La hojarasca) y le decía: "Quédate con estos mamotretos, que valen más que la vida mía. Por la mañana te traigo plata y me los devuelves".
Los miembros del Grupo de Barranquilla fundaron un periódico de vida muy fugaz, Crónica, que según ellos sirvió para dar rienda suelta a sus inquietudes intelectuales. El director era Alfonso Fuenmayor, el jefe de redacción Gabriel García Márquez, el ilustrador Alejandro Obregón, y sus colaboradores fueron, entre otros, Julio Mario Santo Domingo, Meira del Mar, Benjamín Sarta, Juan B. Fernández y Gonzalo González.
Periodismo y literatura
A principios de 1950, cuando ya tenía muy adelantada su primera novela, titulada entonces La casa, acompañó a doña Luisa Santiaga al pequeño, caliente y polvoriento Aracataca, con el fin de vender la vieja casa en donde se había criado. Comprendió entonces que estaba escribiendo una novela falsa, pues su pueblo no era siquiera una sombra de lo que había conocido en su niñez; a la obra en curso le cambió el título por La hojarasca, y el pueblo ya no fue Aracataca, sino Macondo, en honor a los corpulentos árboles de la familia de las bombáceas, comunes en la región y semejantes a las ceibas, que alcanzan una altura de entre treinta y cuarenta metros.
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En la redacción de Prensa Latina (Bogotá, 1959)
En febrero de 1954 García Márquez se integró en la redacción de El Espectador, donde inicialmente se convirtió en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y luego en brillante cronista y reportero. El año siguiente apareció en Bogotá el primer número de la revista Mito, bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán.
La publicación duró sólo siete años, pero fueron suficientes, por la profunda influencia que ejerció en la vida cultural colombiana, para considerar que Mito señala el momento de la aparición de la modernidad en la historia intelectual del país, pues jugó un papel definitivo en la sociedad y en la cultura colombianas: desde un principio se ubicó en la contemporaneidad y en la cultura crítica. Gabriel García Márquez publicaría tres trabajos en la revista: un capítulo de La hojarasca, el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo (1955) y la novela breve El coronel no tiene quien le escriba (1958). En realidad, el escritor siempre ha considerado que Mito fue trascendental; en alguna ocasión dijo a Pedro Gómez Valderrama: "En Mito comenzaron las cosas".
En ese año de 1955, García Márquez ganó el primer premio en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas; publicó La hojarasca y un extenso reportaje por entregas, Relato de un náufrago, el cual fue censurado por el régimen del general Gustavo Rojas Pinilla. La dirección de El Espectador decidió que Gabriel García Márquez saliera del país rumbo a Ginebra, para cubrir la conferencia de los Cuatro Grandes, y luego a Roma, donde aparentemente el papa Pío XII agonizaba. En la capital italiana asistió, por unas semanas, al Centro Sperimentale di Cinema.
Rondando por el mundo
Tres años estuvo ausente de Colombia. Vivió una larga temporada en París, y recorrió Polonia y Hungría, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Continuó como corresponsal de El Espectador, aunque en precarias condiciones, pues si bien escribió dos novelas, El coronel no tiene quien le escriba y La mala hora, vivía pobre a morir, esperando el giro mensual que El Espectador debía enviarle pero que se demoraba debido a las dificultades del diario con el régimen de Rojas Pinilla. Esta situación se refleja en El coronel, donde se relata la desesperanza de un viejo oficial de la guerra de los Mil Días aguardando la carta que había de anunciarle la pensión de retiro a que tiene derecho. Cuando El Espectador fue clausurado por la dictadura, fue corresponsal de El Independiente, y colaboró también con la revista venezolana Élite y la colombianísima Cromos.
La estancia en Europa permitió a García Márquez ver América Latina desde otra perspectiva. Le señaló las diferencias entre los distintos países latinoamericanos, y tomó además mucho material para escribir cuentos acerca de los latinos que vivían en la Ciudad de la Luz. Aprendió a desconfiar de los intelectuales franceses, de sus abstracciones y esquemáticos juegos mentales, y se dio cuenta de que Europa era un continente viejo, en decadencia, mientras que América, y en especial Latinoamérica, era lo nuevo, la renovación, lo vivo.
A finales de 1957 fue vinculado a la revista Momento y viajó a Venezuela, donde pudo ser testigo de los últimos momentos de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. En marzo de 1958 contrajo matrimonio en Barranquilla con Mercedes Barcha, unión de la que nacerían dos hijos: Rodrigo (1959), bautizado en la Clínica Palermo de Bogotá por Camilo Torres Restrepo, y Gonzalo (1962). Al poco tiempo de su matrimonio, de regreso a Venezuela, tuvo que dejar su cargo en Momento y asumir un extenuante trabajo en Venezuela Gráfica, sin dejar de colaborar ocasionalmente en Élite.
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Con Mercedes Barcha y sus hijos
Pese a tener poco tiempo para escribir, su cuento Un día después del sábado fue premiado. En 1959 fue nombrado director de la recién creada agencia de noticias cubana Prensa Latina. En 1960 vivió seis meses en Cuba y al año siguiente fue trasladado a Nueva York, pero tuvo grandes problemas con los exiliados cubanos y finalmente renunció. Después de recorrer el sur de Estados Unidos se fue a vivir a México. No sobra decir que, luego de esa estadía en Estados Unidos, el gobierno norteamericano le denegó el visado de entrada porque, según las autoridades, García Márquez estaba afiliado al partido comunista. Sólo en 1971, cuando la Universidad de Columbia le otorgó el título de doctor honoris causa, recibiría el autor un visado, aunque condicionado.
Recién llegado a México, donde García Márquez residiría muchos años de su vida, se dedicó a escribir guiones de cine y durante dos años (1961-1963) trabajó en las revistas La Familia y Sucesos, de las cuales fue director. De sus intentos cinematográficos el más exitoso fue El gallo de oro (1963), basado en el cuento homónimo escrito por Juan Rulfo, que García Márquez adaptó con el también escritor Carlos Fuentes. El año anterior había obtenido el premio Esso de Novela Colombiana con La mala hora (1962).
La consagración
Un día de 1966 en que se dirigía desde Ciudad de México al balneario de Acapulco, Gabriel García Márquez tuvo la repentina visión de la novela que había venido rumiando durante diecisiete años. Consideró que ya la tenía madura, se sentó a la máquina de escribir y trabajó ocho y más horas diarias durante dieciocho meses seguidos, mientras su esposa se ocupaba del sostenimiento de la casa.
En 1967 apareció Cien años de soledad, novela cuyo universo es una sucesión de historias fantásticas perfectamente hilvanadas en un tiempo cíclico y mítico: pestes de insomnio, diluvios, fertilidad desmedida, levitaciones... Es una gran metáfora en la que, a la vez que se narra la historia de las generaciones de los Buendía en el mundo mágico de Macondo, desde la fundación del pueblo hasta la completa extinción de la estirpe, se refleja de manera hiperbólica e insuperable la historia colombiana desde los tiempos de la independencia hasta los años treinta del siglo XX.
Cien años de soledad mereció este juicio del gran poeta chileno Pablo Neruda: "Es la mejor novela que se ha escrito en castellano después del Quijote". Con tan calificado concepto se ha dicho todo: la novela no sólo es la opus magnum de García Márquez, sino que constituyó un hito en la historia literaria de Latinoamérica al ser señalada como una de las mejores realizaciones narrativas de todos los tiempos. El éxito entre el público acompañó esta valoración: figura entre los libros que más traducciones tiene (cuarenta idiomas por lo menos) y que mayores ventas ha logrado, alcanzando las cifras de un verdadero best sellermundial.
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Gabo en los tiempos de 
Cien años (Barcelona, 1969)
El éxito de Cien años de soledad situó a García Márquez en la primera línea del Boom de la literatura hispanoamericana y supuso el espaldarazo definitivo para aquel fenómeno editorial que, desde principios de los 60, estaba dando a conocer al mundo la obra de los nuevos y no tan nuevos narradores del continente: los argentinos Jorge Luis BorgesErnesto Sábato y Julio Cortázar, el peruano Mario Vargas Llosa, los uruguayos Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti, el chileno José Donoso, el paraguayo Augusto Roa Bastos, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, los cubanos Alejo Carpentier y José Lezama Lima y los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, entre otras figuras. Tras el aplauso unánime del público y de la crítica, García Márquez se estableció en Barcelona y pasó temporadas en Bogotá, México, Cartagena y La Habana.
Durante las siguientes décadas escribiría cinco novelas más y se publicarían tres volúmenes de cuentos y dos relatos, así como importantes recopilaciones de su producción periodística y narrativa. De los quince años que mediaron hasta la concesión del Nobel cabe destacar la colección de cuentos La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1973), la novela "de dictador" El otoño del patriarca (1975), tema recurrente en la tradición hispanoamericana, y un nuevo prodigio de perfección constructiva y narrativa basado en un suceso real y alejado del realismo mágico: la Crónica de una muerte anunciada (1981), considerada por muchos su segunda obra maestra.
Varios elementos marcan ese periplo: se profesionalizó como escritor literario, y sólo después de casi veintitrés años reanudó sus colaboraciones en El Espectador. En 1985 cambió la máquina de escribir por el computador. Su esposa Mercedes Barcha siempre colocaba un ramo de rosas amarillas en su mesa de trabajo, flores que García Márquez consideraba de buena suerte. Un vigilante autorretrato de Alejandro Obregón, que el pintor le regaló, presidía su estudio; en una noche de locos, el artista lo había atravesado con cinco tiros del calibre 38 para zanjar una disputa entre sus hijos sobre quién lo heredaría. Finalmente, dos de sus compañeros periodísticos, Álvaro Cepeda Samudio y Germán Vargas Cantillo, murieron, cumpliendo cierta prefiguración escrita en Cien años de soledad.
Premio Nobel de Literatura
En la madrugada del 21 de octubre de 1982, García Márquez recibió una noticia que hacía ya tiempo que esperaba por esas fechas: la Academia Sueca acababa de otorgarle el ansiado premio Nobel de Literatura. Se hallaba entonces exiliado en México, pues el 26 de marzo de 1981 se había visto obligado a salir de Colombia para eludir su captura; el ejército colombiano quería detenerlo por una supuesta vinculación con el movimiento M-19 y porque durante cinco años había mantenido la revista Alternativa, de corte socialista.
La concesión del Nobel fue todo un acontecimiento cultural en Colombia y en Latinoamérica. El escritor Juan Rulfo opinó: "Por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo". La ceremonia de entrega del Nobel se celebró en Estocolmo los días 8, 9 y 10 de diciembre; según se supo después, disputó el galardón con el novelista británico Graham Greene y el alemán Günter Grass.
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En la entrega del Nobel (1982)
Dos actos confirmaron el profundo sentimiento latinoamericano de García Márquez. A la entrega del premio fue vestido con un clásico e impecable liquilique de lino blanco, por ser el traje que usó su abuelo y que usaban los coroneles de las guerras civiles, y que seguía siendo de etiqueta en el Caribe continental. Y con el discurso "La soledad de América Latina" (leído el miércoles 8 de diciembre de 1982 ante la Academia Sueca en pleno y cuatrocientos invitados y traducido simultáneamente a ocho idiomas), intentó romper los moldes o frases gastadas con que tradicionalmente Europa se ha referido a Latinoamérica, y denunció la falta de atención de las superpotencias hacia el continente.
El flamante Nobel dio a entender cómo los europeos se han equivocado en su posición frente a las Américas, quedándose tan sólo con la carga de maravilla y magia que se ha asociado siempre a esta parte del mundo, y sugirió cambiar ese punto de vista mediante la creación de una nueva y gran utopía, la vida, que es a su vez la respuesta de Latinoamérica a su propia trayectoria de muerte. El discurso es una pieza literaria de elevado estilo y de hondo contenido americanista, una hermosa manifestación de su personalidad nacionalista, de su fe en los destinos del continente y de sus pueblos. Confirmó asimismo su compromiso con Latinoamérica, convencido desde siempre de que el subdesarrollo afecta a todos los elementos de la vida latinoamericana; los escritores de esta parte del mundo deben, por consiguiente, estar comprometidos con la realidad social total.
Con motivo de la entrega del Nobel, el gobierno colombiano, presidido por Belisario Betancur, programó una vistosa presentación folclórica en Estocolmo. Presentó además una emisión de sellos con la efigie de García Márquez dibujada por el pintor Juan Antonio Roda, con diseño de Dickens Castro y texto de Guillermo Angulo, a propósito de la cual el escritor colombiano expresó: "El sueño de mi vida es que esta estampilla sólo lleve cartas de amor".
Últimos años
Desde que se conoció la noticia de la obtención del premio, el asedio de periodistas y medios de comunicación fue permanente y los compromisos se multiplicaron. Finalmente, en marzo de 1983, Gabo regresó a Colombia. En Cartagena lo esperaba su madre, doña Luisa Santiaga Márquez de García, en su casa del Callejón de Santa Clara, en el tradicional barrio de Manga, con un suculento sancocho de tres carnes (salada, cerdo y gallina) y abundante dulce de guayaba.
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Gabriel García Márquez
Después del Nobel, García Márquez se ratificó como figura rectora de la cultura nacional, latinoamericana y mundial. Sus conceptos sobre diferentes temas ejercieron fuerte influencia. Durante el gobierno de César Gaviria (1990-1994), junto con otros sabios como Manuel Elkin Patarroyo, Rodolfo Llinás y el historiador Marco Palacios, formó parte de la comisión encargada de diseñar una estrategia nacional para la ciencia, la investigación y la cultura. Pero acaso una de sus más valientes actitudes fue el apoyo permanente a la revolución cubana y a Fidel Castro, la defensa del régimen socialista impuesto en la isla y su rechazo al bloqueo norteamericano, que sirvió para que otros países apoyasen de alguna manera a Cuba y evitó mayores intervenciones de los estadounidenses.
En el terreno literario, apenas tres años después del Nobel publicó otra de sus mejores novelas, El amor en los tiempos del cólera (1985), extraordinaria y dilatadísima historia de amor que tuvo una tirada inicial de 750.000 ejemplares. Deben destacarse asimismo la novela histórica El general en su laberinto (1989), sobre el libertador Simón Bolívar, los relatos breves reunidos en Doce cuentos peregrinos (1992) y la novela-reportaje Noticia de un secuestro (1996), que examina una serie de secuestros ordenados por el narcotraficante colombiano Pablo Escobar.
Tras algunos años de silencio, en 2002 García Márquez presentó la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla, en la que repasa los primeros treinta años de su vida. La publicación de esta obra supuso un magno acontecimiento editorial, con el lanzamiento simultáneo de la primera edición (un millón de ejemplares) en todos los países hispanohablantes. En 2004 vio la luz la que iba a ser su última novela, Memorias de mis putas tristes; en 2007 recibió sentidos y multitudinarios homenajes por triple motivo: sus 80 años, el cuadragésimo aniversario de la publicación de Cien años de soledad y el vigésimo quinto de la concesión del Nobel. Falleció el 17 de abril de 2014 en Ciudad de México, tras de una recaída en el cáncer linfático por el que ya había sido tratado en 1999.


Jorge Luis Borges

(Buenos Aires, 1899 - Ginebra, Suiza, 1986) Escritor argentino considerado una de las grandes figuras de la literatura en lengua española del siglo XX. Cultivador de variados géneros, que a menudo fusionó deliberadamente, Jorge Luis Borges ocupa un puesto excepcional en la historia de la literatura por sus relatos breves.
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Jorge Luis Borges
Aunque las ficciones de Borges recorren el conocimiento humano, en ellas está casi ausente la condición humana de carne y hueso; su mundo narrativo proviene de su biblioteca personal, de su lectura de los libros, y a ese mundo libresco e intelectual lo equilibran los argumentos bellamente construidos, simétricos y especulares, así como una prosa de aparente desnudez, pero cargada de sentido y de enorme capacidad de sugerencia.
Recurriendo a inversiones y tergiversaciones, Borges llevó la ficción al rango de fantasía filosófica y degradó la metafísica y la teología a mera ficción. Los temas y motivos de sus textos son recurrentes y obsesivos: el tiempo (circular, ilusorio o inconcebible), los espejos, los libros imaginarios, los laberintos o la búsqueda del nombre de los nombres. Lo fantástico en sus ficciones siempre se vincula con una alegoría mental, mediante una imaginación razonada muy cercana a lo metafísico.
Ficciones (1944), El Aleph (1949) y El Hacedor (1960) constituyen sus tres colecciones de relatos de mayor proyección. A pesar de que su obra va dirigida a un público comprometido con la aventura literaria, su fama es universal y es definido como el maestro de la ficción contemporánea. Sólo su ideario político pudo impedir que le fuera concedido el Nobel de Literatura.

Biografía

Jorge Luis Borges procedía de una familia de próceres que contribuyeron a la independencia del país. Un antepasado suyo, el coronel Isidro Suárez, había guiado a sus tropas a la victoria en la mítica batalla de Junín; su abuelo Francisco Borges también había alcanzado el rango de coronel. Pero fue su padre, Jorge Borges Haslam, quien rompiendo con la tradición familiar se empleó como profesor de psicología e inglés. Estaba casado con la delicada Leonor Acevedo Suárez, y con ella y el resto de su familia abandonó la casa de los abuelos donde había nacido Jorge Luis y se trasladó al barrio de Palermo, a la calle Serrano 2135, donde creció el aprendiz de escritor teniendo como compañera de juegos a su hermana Norah.
En aquella casa ajardinada aprendió Borges a leer inglés con su abuela Fanny Haslam y, como se refleja en tantos versos, los recuerdos de aquella dorada infancia lo acompañarían durante toda su vida. Con apenas seis años confesó a sus padres su vocación de escritor, e inspirándose en un pasaje de Don Quijote de la Mancha redactó su primera fábula cuando corría el año 1907: la tituló La visera fatal. A los diez años comenzó ya a publicar, pero esta vez no una composición propia, sino una brillante traducción al castellano de El príncipe feliz de Oscar Wilde.
En el mismo año en que se inició la Primera Guerra Mundial, la familia Borges recorrió los inminentes escenarios bélicos europeos, guiados esta vez no por un admirable coronel, sino por un ex profesor de psicología e inglés, ciego y pobre, que se había visto obligado a renunciar a su trabajo y que arrastró a los suyos a París, a Milán y a Venecia hasta radicarse definitivamente en la neutral Ginebra cuando estalló el conflicto.
Borges era entonces un adolescente que devoraba incansablemente la obra de los escritores franceses, desde los clásicos como Voltaire o Víctor Hugo hasta los simbolistas, y que descubría maravillado el expresionismo alemán, por lo que se decidió a aprender el idioma descifrando por su cuenta la inquietante novela de Gustav Meyrink El golem.
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Borges a los 21 años
Hacia 1918 lee asimismo a autores en lengua española como José HernándezLeopoldo Lugones y Evaristo Carriego, y al año siguiente la familia pasa a residir en España, primero en Barcelona y luego en Mallorca, donde al parecer compuso unos versos, nunca publicados, en los que se exaltaba la revolución soviética y que tituló Salmos rojos.
En Madrid trabará amistad con un notable políglota y traductor español, Rafael Cansinos Assens, a quien extrañamente, a pesar de la enorme diferencia de estilos, proclamó como su maestro. Conoció también a Valle-Inclán, a Juan Ramón Jiménez, a Ortega y Gasset, a Ramón Gómez de la Serna, a Gerardo Diego... Por su influencia, y gracias a sus traducciones, fueron descubiertos en España los poetas expresionistas alemanes, aunque había llegado ya el momento de regresar a la patria convertido, irreversiblemente, en un escritor.

La juventud ultraísta

De regreso en Buenos Aires, en 1921 fundó con otros jóvenes la revista Prismas y, más tarde, la revista Proa; firmó el primer manifiesto ultraísta argentino, y, tras un segundo viaje a Europa, entregó a la imprenta su primer libro de versos: Fervor de Buenos Aires (1923). Seguirán entonces numerosas publicaciones, algunos felices libros de poemas, como Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), y otros de ensayos, como InquisicionesEl tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos, que desde entonces se negaría a reeditar.
Durante los años treinta su fama creció en Argentina y su actividad intelectual se vinculó a Victoria Ocampo y Silvina Ocampo; las hermanas Ocampo le presentaron a su vez a Adolfo Bioy Casares, pero su consagración internacional no llegaría hasta muchos años después. De momento ejerce asiduamente la crítica literaria, traduce con minuciosidad a Virginia Woolf, a Henri Michaux y a William Faulkner y publica antologías con sus amigos; frecuenta a su maestro Macedonio Fernández y colabora con Victoria Ocampo en la fundación de la emblemática revista Sur(1931), en torno a la cual se moverá lo mejor de las letras argentinas de entonces (Oliverio GirondoEnrique Anderson Imbert y el mismo Bioy Casares, entre otros).
En 1938 fallece su padre y comienza a trabajar como bibliotecario en las afueras de Buenos Aires; durante las navidades de ese mismo año sufre un grave accidente, provocado por su progresiva falta de visión, que a punto está de costarle la vida. Al agudizarse su ceguera, Borges deberá resignarse a dictar sus cuentos fantásticos y desde entonces requerirá permanentemente de la solicitud de su madre y de su amigos para poder escribir, colaboración que resultará muy fructífera. Así, en 1940, el mismo año en que asiste como testigo a la boda de Silvina Ocampo y Bioy Casares, publica con ellos una espléndida Antología de la literatura fantástica, y al año siguiente una Antología poética argentina.
En 1942, Borges y Bioy se esconden bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq y entregan a la imprenta unos graciosos cuentos policiales que titulan Seis problemas para don Isidro Parodi. Sin embargo, su creación narrativa no obtiene por el momento el éxito deseado, e incluso fracasa al presentarse al Premio Nacional de Literatura con sus cuentos recogidos en el volumen El jardín de senderos que se bifurcan (1941), los cuales se incorporarán luego a uno de sus más célebres libros, Ficciones (1944), obra con que se inicia su madurez literaria y el pleno reconocimiento en su país.

Del peronismo a Videla

En 1945 se instaura el peronismo en Argentina, y su madre Leonor y su hermana Norah son detenidas por hacer declaraciones contra el nuevo régimen: habrán de acarrear, como escribió muchos años después Borges, una "prisión valerosa, cuando tantos hombres callábamos", pero lo cierto es que, a causa de haber firmado manifiestos antiperonistas, el gobierno de Juan Domingo Perón lo apartó al año siguiente de su puesto de bibliotecario y lo nombró inspector de aves y conejos en los mercados, cruel humorada e indeseable honor al que el poeta ciego hubo de renunciar, para pasar, desde entonces, a ganarse la vida como conferenciante.
La policía se mostró asimismo suspicaz cuando la Sociedad Argentina de Escritores lo nombró en 1950 su presidente, habida cuenta de que este organismo se había hecho notorio por su oposición al nuevo régimen. Ello no obsta para que sea precisamente en esta época de tribulaciones cuando publique su libro más difundido y original, El Aleph (1949), ni para que siga trabajando incansablemente en nuevas antologías de cuentos y nuevos volúmenes de ensayos antes de la caída del peronismo en 1955.
En esta diversa tesitura política, el recién constituido gobierno lo designará, a tenor del gran prestigio literario que ha venido alcanzando, director de la Biblioteca Nacional, e ingresará asimismo en la Academia Argentina de las Letras. Enseguida los reconocimientos públicos se suceden: Doctor honoris causa por la Universidad de Cuyo, Premio Nacional de Literatura, Premio Internacional de Literatura Formentor (que comparte con Samuel Beckett), Comendador de las Artes y de las Letras en Francia, Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, Premio Interamericano Ciudad de Sèo Paulo...
Inesperadamente, en 1967 contrae matrimonio con una antigua amiga de su juventud, Elsa Astete Millán, boda de todos modos menos tardía y sorprendente que la que formalizaría pocos años antes de su muerte, ya octogenario, con María Kodama, su secretaria, compañera y lazarillo: una mujer mucho más joven que él, de origen japonés, a la que nombraría su heredera universal. Pero la relación con Elsa fue no sólo breve, sino desdichada, y en 1970 se separaron para que Borges volviera de nuevo a quedar bajo la abnegada protección de su madre.
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Jorge Luis Borges y María Kodama
Los últimos reveses políticos le sobrevinieron con el renovado triunfo electoral del peronismo en Argentina en 1974, dado que sus inveterados enemigos no tuvieron empacho en desposeerlo de su cargo en la Biblioteca Nacional ni en excluirlo de la vida cultural porteña.
Dos años después, ya fuera como consecuencia de su resentimiento o por culpa de una honesta alucinación, Borges, cuya autorizada voz resonaba internacionalmente, saludó con alegría el derrocamiento del partido de Perón por la Junta Militar Argentina, aunque muy probablemente se arrepintió enseguida cuando la implacable represión de Jorge Videla comenzó a cobrarse numerosas víctimas y empezaron a proliferar los "desaparecidos" entre los escritores. El propio Borges, en compañía de Ernesto Sábato y otros literatos, se entrevistó ese mismo año de 1976 con el dictador para interesarse por el paradero de sus colegas "desaparecidos".
De todos modos, el mal ya estaba hecho, porque su actitud inicial le había granjeado las más firmes enemistades en Europa, hasta el punto de que un académico sueco, Artur Ludkvist, manifestó públicamente que jamás recaería el Premio Nobel de Literatura sobre Borges por razones políticas. Ahora bien, pese a que los académicos se mantuvieron recalcitrantemente tercos durante la última década de vida del escritor, se alzaron voces, cada vez más numerosas, denunciando que esa actitud desvirtuaba el espíritu del más preciado premio literario.
Para todos estaba claro que nadie con más justicia que Borges lo merecía y que era la Academia Sueca quien se desacreditaba con su postura. La concesión del Premio Cervantes en 1979 compensó en parte este agravio. En cualquier caso, durante sus últimos días Borges recorrió el mundo siendo aclamado por fin como lo que siempre fue: algo tan sencillo e insólito como un "maestro".

La obra de Jorge Luis Borges

Borges es sin duda el escritor argentino con mayor proyección universal. Se hace prácticamente imposible pensar la literatura del siglo XX sin su presencia, y así lo han reconocido no sólo la crítica especializada, sino también las sucesivas generaciones de escritores, que vuelven con insistencia sobre sus páginas como si éstas fueran canteras inextinguibles del arte de escribir.
Borges fue el creador de una cosmovisión muy singular, sostenida sobre un original modo de entender conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. Sus narraciones y ensayos se nutren de complejas simbologías y de una poderosa erudición, producto de su frecuentación de las diversas literaturas europeas, en especial la anglosajona (William ShakespeareThomas De QuinceyRudyard Kipling o Joseph Conrad son referencias permanentes en su obra), además de su conocimiento de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía. Su riguroso formalismo, que se constata en la ordenada y precisa construcción de sus ficciones, le permitió combinar esa gran variedad de elementos sin que ninguno de ellos desentonara.

Los inicios poéticos

Borges había conocido en Madrid a los jóvenes escritores del grupo ultraísta, que se nucleaban en torno al poeta andaluz Rafael Cansinos Assens. A su retorno a la Argentina, a comienzos de la década de 1920, difundió entre sus pares esa nueva concepción de la poesía y las imágenes poéticas, principalmente dentro del grupo de los escritores vanguardistas. El primer libro de poemas de Borges fue Fervor de Buenos Aires (1923), en el que ensayó una visión personal de su ciudad, de evidente cuño vanguardista.
En 1925 dio a conocer Luna de enfrente y, tres años más tarde, Cuaderno San Martín, poemarios en los que aparece con insistencia su mirada sobre las "orillas" urbanas, esos bordes geográficos de Buenos Aires en los que años más tarde ubicará la acción de muchos de sus relatos. Puede decirse que en estos primeros libros Borges funda con su escritura una Buenos Aires mítica, dándole espesor literario a calles y barrios, portales y patios. El poeta parece rondar la ciudad como un cazador en busca de imágenes prototípicas, que luego volcará con maestría en sus versos y prosas.
En 1930 publicó Evaristo Carriego, un título esencial en la producción borgeana. En este ensayo, al tiempo que traza una biografía del poeta popular que da título al libro, se detiene en la invención y narración de diferentes mitologías porteñas, como en la poética descripción del barrio de Palermo. Evaristo Carriego no responde a la estructura tradicional de las presentaciones biográficas, sino que se sirve de la figura del poeta elegido para presentar nuevas e inéditas visiones de lo urbano, como se manifiesta en capítulos tales como "Las inscripciones de los carros" o "Historia del tango".
Hacia 1932 da a conocer Discusión, libro que reúne una serie de ensayos en los que se pone de manifiesto no sólo la agudeza crítica de Borges, sino también su capacidad en el arte de conmover los conceptos tradicionales de la filosofía y la literatura. Además de las páginas dedicadas al análisis de la poesía gauchesca, este volumen integra capítulos que han servido como venero de asuntos de reflexión para los escritores argentinos, tales como "El escritor argentino y la tradición", "El arte narrativo y la magia" o "La supersticiosa ética del lector".
En 1935 aparece Historia universal de la infamia, con textos que el propio autor califica como ejercicios de prosa narrativa y en los que es evidente la influencia de Robert Louis Stevenson y G. K. Chesterton. Este volumen incluye uno de sus cuentos más famosos, "El hombre de la esquina rosada"; le siguieron los ensayos de Historia de la eternidad (1936).

La madurez de un narrador

El accidente casi mortal que sufrió a fines de 1938 marcó el antes y el después de su destino: de él saldría con la secuela del avance irreversible de su ceguera y con la decisión de enfrentarse a la creación de ficciones, cuyo primer fruto será el memorable relato El sur, y el libro que iniciará la ininterrumpida sucesión de sus obras maestras: El jardín de senderos que se bifurcan (1941). A partir de ese momento, la vida y la obra de Borges entran en una madurez y en una creciente divulgación en círculos concéntricos, que sólo se interrumpirán con su muerte, casi medio siglo más tarde.
Con ser todo ello significativo para la vida del autor, lo más destacable del proceso es el reconocimiento que Borges hace de sí mismo y de su obra a partir del comienzo de los años cuarenta, y que le impulsa a la creación de ese género a mitad de camino entre la narrativa, el ensayo, la glosa, la sinopsis de libros que nunca serán escritos y la investigación erudita, que definirá mejor que nada su título acaso más representativo, Ficciones, que en 1944 marca el ecuador de la obra de Borges, no sólo por el nivel insuperable que alcanza, sino por la condensación genérica que la caracterizará de allí en adelante.
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Jorge Luis Borges
Ciertamente, Ficciones (1944) acabó de consolidar a Borges como uno de los escritores más singulares del momento en lengua castellana. En la primera de sus partes, titulada El jardín de senderos que se bifurcan, reeditó la colección de ocho cuentos que había publicado en 1941; en la segunda parte, Artificios, incluyó seis nuevos relatos, número ampliado a nueve en la edición de 1956.
En las páginas de este libro se despliega toda su maestría imaginativa, plasmada en cuentos como "La biblioteca de Babel", "El jardín de los senderos que se bifurcan" o "La lotería de Babilonia". También pertenece a este volumen "Pierre Menard, autor del Quijote", relato o ensayo (en Borges esos géneros suelen confundirse deliberadamente) en el que reformula con genial audacia el concepto tradicional de influencia literaria, así como su célebre cuento "La muerte y la brújula", en el que la trama policial se conjuga con sutiles apreciaciones derivadas del saber cabalístico, al que Borges dedicó devota atención.
El Aleph (1949), volumen de diecisiete cuentos, vuelve a demostrar su maestría estilística y su ajustada imaginación, que combina elementos de la tradición filosófica y de la literatura fantástica. Además del cuento que da título al libro, se incluyen otros como "Emma Zunz", "Deutsches Requiem", "El Zahir" y "La escritura del Dios". El Hacedor (1960) incluía algunas piezas escritas treinta años antes y sin embargo guardaba una sólida unidad entre todas sus partes, no sólo formal sino también en cuanto a contenidos, siempre alineados en la idea borgeana de que tanto los grandes sistemas de la metafísica como las parábolas y las elucidaciones de la teología son elementos que forman parte del gran mundo de la literatura fantástica.

La consagración internacional

Con la obtención del Premio Internacional de Literatura Formentor, que comparte con Samuel Beckett en 1961, la crítica descubre a Borges a nivel planetario, y las invitaciones, los doctorados honoris causa, los ciclos de conferencias, los premios y las traducciones a las más diversas lenguas se sucedieron en un vértigo incesante, que lo convirtieron en uno de los escritores vivos de mayor prestigio y reconocimiento universal.
El impactante y masivo reconocimiento público de la figura y la obra de Borges debe ser situado como un efecto derivado del llamado Boom de la literatura hispanoamericana. La demanda por parte del público de obras de autores latinoamericanos no se agotó con aquellos que originalmente pertenecían a la generación del Boom (Julio CortázarGabriel García MárquezMario Vargas Llosa o Carlos Fuentes), sino que se extendió a un grupo de escritores que, por edad y por preferencias estéticas, no formaban parte de esa órbita, como Juan RulfoMiguel Ángel Asturias o el mismo Borges.
A pesar de la nutridísima bibliografía de Borges, de pocos escritores como de él se puede afirmar que es, en lo esencial, autor de un solo libro, desdoblado en distintas versiones o aproximaciones, que sus Obras Completas ejemplifican como otros tantos frutos de un mismo árbol, ya que (como él mismo afirmó de Quevedo) más que un escritor, Borges es en verdad "una vasta literatura".
Así, sus obras en prosa posteriores a las mencionadas (Manual de zoología fantástica, 1957; El libro de los seres imaginarios, 1967; El informe de Brodie, 1970; El congreso, 1971; El libro de arena, 1975) incluyen con frecuencia poemas. Durante treinta años no había publicado un solo verso, como para marcar una distancia definitiva con la etapa que denominó "la gran equivocación ultraísta"; y sus entregas poéticas de la madurez, como El otro, el mismo (1964), Para las seis cuerdas (1965), Elogio de la sombra (1969), El oro de los tigres (1972), La rosa profunda (1975) o La moneda de hierro (1976), admiten poemas narrativos, algunos de los cuales, como "El Golem", son auténticas ficciones que simplemente han sido redactadas en verso.
La obra de Borges se reparte también en un buen número de volúmenes escritos en colaboración, tanto dedicados a la ficción como al ensayo. Engrosan el caudal de sus escritos una gran cantidad de notas de crítica bibliográfica y comentarios de literatura, aparecidos en diferentes publicaciones periódicas argentinas y extranjeras, además de conferencias y entrevistas en las que desplegó con inteligencia y mordacidad sus puntos de vista. Se trata de una parte de su obra que, casi a la misma altura que sus libros considerados mayores, ha sido objeto recurrente de comentario y estudio por parte de la crítica y de numerosas recopilaciones.


Poemas de Jorge Luis Borges

·         1964
·         A un gato
·         A un poeta sajón
·         AjedrezRecitado por su autor
·         Al triste
·         Alguien
·         Alhambra
·         Amorosa anticipación
·         Arte poéticaRecitado por su autor
·         Ausencia
·         Barrio recuperado
·         Despedida
·         Dime
·         El amenazado
·         El bisonte
·         El cómplice
·         El enamorado
·         El golemRecitado por su autor
·         El hacedor
·         El reloj de arena
·         El remordimiento
·         El sueño
·         Elogio de la sombra
·         España
·         H.O.
·         Instantes
·         La busca
·         La llave en salónica
·         La lluviaRecitado por su autor
·         La moneda de hierro
·         La prueba
·         Las causas
·         Lectores
·         Lo perdido
·         Los Borges
·         Los espejos
·         Los justos
·         Milonga de dos hermanosRecitado por su autor
·         Montevideo
·         Poema de la cantidad
·         Poema de los donesRecitado por su autor
·         Sábados
·         Soneto del vino
·         Soy
·         Un ciego




Julio Cortázar

(Bruselas, 1914 - París, 1984) Escritor argentino, una de la grandes figuras del llamado «boom» de la literatura hispanoamericana, fenómeno editorial que, en la década de 1960, dio merecida proyección internacional a los narradores del continente.
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Julio Cortázar en 1967
Emparentado con Borges como inteligentísimo cultivador del cuento fantástico, los relatos breves de Cortázar se apartaron sin embargo de la alegoría metafísica para indagar en las facetas inquietantes y enigmáticas de lo cotidiano, en una búsqueda de la autenticidad y del sentido profundo de lo real que halló siempre lejos del encorsetamiento de las creencias, patrones y rutinas establecidas. Su afán renovador se manifiesta sobre todo en el estilo y en la subversión de los géneros que se verifica en muchos de sus libros, de entre los cuales la novela Rayuela(1963), con sus dos posibles órdenes de lectura, sobresale como su obra maestra.
Biografía
Hijo de un funcionario asignado a la embajada argentina en Bélgica, su nacimiento coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial, por lo que sus padres permanecieron más de lo previsto en Europa. En 1918, a los cuatro años de edad, Julio Cortázar se desplazó con ellos a Argentina, para radicarse en el suburbio bonaerense de Banfield.
Tras completar sus estudios primarios, siguió los de magisterio y letras y durante cinco años fue maestro rural. Pasó más tarde a Buenos Aires, y en 1951 viajó a París con una beca. Concluida ésta, su trabajo como traductor de la UNESCO le permitió afincarse definitivamente en la capital francesa. Por entonces Julio Cortázar ya había publicado en Buenos Aires el poemario Presencia con el seudónimo de «Julio Denis», el poema dramático Los reyes y la primera de sus series de relatos breves, Bestiario, en la que se advierte la profunda influencia de Jorge Luis Borges.
En la década de 1960, Julio Cortázar se convirtió en una de las principales figuras del llamado «boom» de la literatura hispanoamericana y disfrutó del reconocimiento internacional. Su nombre se colocó al mismo nivel que el de los grandes protagonistas del «boom»: Gabriel García MárquezMario Vargas Llosa, los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, los uruguayos Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti o sus compatriotas Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, entre otros. A diferencia de Borges, Cortázar sumó a su sensibilidad artística su preocupación social: se identificó con las clases marginadas y estuvo muy cerca de los movimientos de izquierdas.
En este sentido, su viaje a la Cuba de Fidel Castro en 1962 constituyó una experiencia decisiva en su vida y el detonante de un radical cambio de actitud que influiría profundamente en su vida y en su obra: el intelectual introvertido que había sido hasta entonces devendrá activista político. Merced a su concienciación social y política, en 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende y, más tarde, a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Como personaje público, Julio Cortázar intervino con firmeza en la defensa de los derechos humanos, y fue uno de los promotores y miembros más activos del Tribunal Russell.
Como parte de este compromiso escribió numerosos artículos y libros, entre ellos Dossier Chile: el libro negro, sobre los excesos del régimen del general Pinochet, y Nicaragua, tan violentamente dulce, testimonio de la lucha sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza, en el que incluyó el cuento Apocalipsis en Solentiname y el poema Noticias para viajeros. Tres años antes de morir adoptó la nacionalidad francesa, aunque sin renunciar a la argentina. Falleció en París el 12 de febrero de 1984, poco después de enviudar de su segunda mujer, Carol Dunlop.
La obra de Julio Cortázar
La literatura de Cortázar parte de un cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas en la medida en que puede caracterizarse como una búsqueda de la autenticidad, del sentido profundo de la vida y del mundo. Tal temática se expresó en ocasiones en obras de marcado carácter experimental, que lo convierten en uno de los mayores innovadores de la lengua y la narrativa en lengua castellana.
Como en Jorge Luis Borges, sus relatos ahondan en lo fantástico, aunque sin abandonar por ello el referente de la realidad cotidiana: de hecho, la aparición de lo fantástico en la vida cotidiana muestra precisamente la abismal complejidad de lo "real". Para Cortázar, la realidad inmediata significa una vía de acceso a otros registros de lo real, donde la plenitud de la vida alcanza múltiples formulaciones. De ahí que su narrativa constituya un permanente cuestionamiento de la razón y de los esquemas convencionales de pensamiento.
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Julio Cortázar
En la obra de Cortázar, el instinto, el azar, el goce de los sentidos, el humor y el juego terminan por identificarse con la escritura, que es a su vez la formulación del existir en el mundo. Las rupturas de los órdenes cronológico y espacial sacan al lector de su punto de vista convencional, proponiéndole diferentes posibilidades de participación, de modo que el acto de la lectura es llamado a completar el universo narrativo. Tales propuestas alcanzaron sus más acabadas expresiones en las novelas, especialmente en Rayuela, considerada una de las obras fundamentales de la literatura de lengua castellana, y en sus relatos breves, donde, pese a su originalísimo estilo y su dominio inigualable del ritmo narrativo, se mantuvo más cercano a la convenciones del género. Cabe destacar, entre otros muchos cuentos, Casa tomada o Las babas del diablo, ambos llevados al cine, y El perseguidor, cuyo protagonista evoca la figura del saxofonista negro Charlie Parker.
Aunque su primer libro fueron los poemas de Presencia (1938, firmados con el seudónimo de «Julio Denis»), seguidos por Los reyes, una reconstrucción igualmente poética del mito del Minotauro, esta etapa se considera en general la prehistoria cortazariana, y suelen darse como inicio de su bibliografía los relatos que integraron Bestiario (1951), publicados en la misma fecha en la que inició su exilio. A esta tardía iniciación (se acercaba por entonces a los cuarenta años) suele atribuirse la perfección de su obra, que desde esa entrega no contendrá un solo texto que pueda considerarse menor.
Cabe señalar, además, una singularidad inaugurada en simultáneo con esa entrega: las sucesivas recopilaciones de relatos de Cortázar conservarían esa especie de perfección estructural casi clasicista, dentro de los cánones del género. El resto de su producción (novelas extraordinariamente rupturistas y textos misceláneos) se aleja hasta tal punto de las convenciones genéricas que es difícilmente clasificable. De hecho, buena parte de la crítica aprecia más su faceta de cuentista impecable que la de prosista subversivo.
Los cuentos
En el ámbito del cuento, Julio Cortázar es un exquisito cultivador del género fantástico, con una singular capacidad para fusionar en sus relatos los mundos de la imaginación y de lo cotidiano, obteniendo como resultado un producto altamente inquietante. Ilustración de ello es, en Bestiario (1951), un cuento como "Casa tomada", en el que una pareja de hermanos percibe cómo, diariamente, su amplio caserón va siendo ocupado por presencias extrañas e indefinibles que terminan provocando, primero, su confinamiento dentro de la propia casa, y, más tarde, su expulsión definitiva.
Lo mismo podría decirse a propósito de Las armas secretas (1959), entre cuyos cuentos destaca "El perseguidor", que tiene por protagonista a un crítico de jazz que ha escrito un libro sobre un célebre saxofonista borracho y drogadicto. Cuando se dispone a preparar la segunda edición del mismo, Jonnhy, el saxofonista, quiere exponerle sus opiniones acerca de su propia música y el libro, pero, en realidad, no le cuenta nada; no parece que tenga nada profundo que decir, como tampoco lo tiene el autor del libro, por lo que, muerto Jonnhy, la segunda edición únicamente se diferencia de la primera por el añadido de una necrológica.
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Julio Cortázar
En los cuentos de Final del juego (1964), encontramos algunas de las descripciones más crueles de Cortázar, como por ejemplo "Las ménades", una auténtica pesadilla; pero también hay sátiras, como ocurre en "La banda", en el que su protagonista, cansado del sistema imperante en su país (clara alusión al peronismo), se destierra voluntariamente, como Cortázar hizo a París en 1951. En "Axolotl", tras contemplar diaria y obsesivamente un ejemplar de estos anfibios en un acuario, el narrador del cuento se ve convertido en uno más de ellos, recuperando de tal manera el tema del viejo mito azteca.
De Todos los fuegos el fuego (1966), compuesto por otros ocho relatos, hay que destacar "La autopista del Sur", historia de un amor nacido durante un embotellamiento, cuyos protagonistas, que no se han dicho sus nombres, son arrastrados por la riada de vehículos cuando el atasco se deshace y no vuelven ya nunca a encontrarse. Impresionante es asimismo el cuento que da título a la colección, en el que se mezclan admirablemente una historia actual con otra ocurrida cientos de años atrás.
En los también ocho cuentos de Octaedro (1974), lo fantástico vuelve a mezclarse con la vida de los hombres, casi siempre en el momento más inesperado de su existencia. Más cercanas a lo cotidiano y abiertas a la normalidad son sus tres últimas colecciones de relatos, Alguien que anda por ahí (1977), Queremos tanto a Glenda y otros relatos (1980) y Deshoras (1982), sin que por ello dejen de estar presentes los temas y motivos que caracterizan su producción.
Rayuela y la narrativa inclasificable
Pero es precisamente lejos del relato corto donde reside la huella revolucionaria e irrepetible que Julio Cortázar dejó en la literatura en lengua española, desde su novela inicial (Los premios, 1960) hasta la amorosa despedida textual de Nicaragua, tan violentamente dulce (1984). El momento álgido de esta propuesta innovadora que aniquilaba las convenciones genéricas fue la escritura de Rayuela(1963).
Protagonizada por un álter ego de Cortázar, Horacio Oliveira, Rayuela narra el itinerario de un intelectual argentino en París (primera parte) y luego en Argentina (segunda parte), para agregar, en la tercera parte y al modo de misceláneas, una serie de anotaciones, recortes periodísticos, poemas y citas que pueden intercalarse en la lectura de las dos primeras, según el recorrido que decida el lector, a partir de los dos que propone el autor.
Las desavenencias amorosas entre La Maga y Horacio Oliveira, los conflictos intelectuales de Horacio, una amplia red de referencias culturales, con el jazz en posición preferente, y la invitación a la participación del lector como coautor de esa obra abierta, encontraron en el clima de efervescencia cultural de la década de 1960 su perfecto campo de desarrollo. Rayuela ha quedado así como uno de los emblemas imprescindibles de la cultura argentina de ese momento, en el que la novela de Julio Cortázar ocupó un lugar central y fue objeto de toda clase de asedios y comentarios críticos.
Algunas de las sucesivas novelas de Cortazar fueron un intento de avanzar en la dirección de Rayuela: así, la titulada 62. Modelo para armar (1968) es un excelente comentario en paralelo, extraído de una propuesta sugerida en el capítulo 62 de su obra maestra. En el Libro de Manuel (1973), el experimentalismo deja paso a un intento de explicar la difícil convivencia entre el compromiso político y la libertad individual.
Por lo que respecta al género de los "almanaques", esa combinación específicamente cortazariana de todos los géneros en ninguno, es imprescindible referirse a títulos como La vuelta al día en ochenta mundos (1967) o Último round(1969). Tales volúmenes, de difícil clasificación, alternan el cuento con el ensayo, el poema y el fragmento narrativo o crítico. En este apartado merecen mención aparte las inefables Historias de cronopios y de famas (1962), graciosos y complejos personajes simbólicos con singulares actitudes frente a la vida, Un tal Lucas (1979), irónico retrato de un personaje de extraña coherencia, y el casi póstumo Los autonautas de la cosmopista (1983), irrepetible mezcla de diario de viaje y testamento de amor.

Los 10 libros de Cortázar que no puedes dejar de leer

 26 de junio de 2015     2
Julio Cortázar fue uno de los más destacados escritores argentinos de la historia. Conoce los 10 libros de su autoría que no puedes dejar de leer
Los 10 libros de Cortázar que no puedes dejar de leer.
Los 10 libros de Cortázar que no puedes dejar de leer.  |  Autor: Ministerio de Cultura de la Nación Argentina  |  Fuente: Flickr
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Considerado un maestro del relato corto y la prosa poética a nivel mundial y uno de los autores más originales de su época, Julio Cortázar es autor de destacadas obras de la literatura latinoamericana, con clásicos que rompen la barrera entre lo real y lo fantástico.

Conoce 10 de sus libros que no puedes dejar de leer:
Publicada en París en 1963, esta obra es considerada una de las más destacadas del “boom” latinoamericano. La contranovela, como se le conoce, relata a través de un monólogo interior, la historia del traductor argentino exiliado Horacio Oliveira y su tormentosa relación con La Maga, todas las vicisitudes de la pareja y la lucha con sí mismo.

Publicada en 1962, esta obra surrealista se destaca principalmente por el hecho de que ha sido escrita caso completamente en fragmentos y cuentos cortos surrealistas que despiertan la imaginación del lector.

Publicada por primera vez en 1968, la obra nace de una idea que Cortázar desarrolla mínimamente en el capítulo 62 de Rayuela. Es considerada la obra más experimental del autor, donde los capítulos desaparecen y hay segmentos narrativos separados por espacios en blanco, donde los personajes alternan entre el español, el inglés y el francés indistintamente.

Este libro de cuentos de 1951 fue su primer intento como cuentista, y el primero en llevar su nombre. Está integrado por 8 cuentos, donde Cortázar habla de hechos cotidianos que se vuelven pesadillas y que cambian la percepción del mundo.

Este cuento, publicado en 1971, integra el libro “Todos los fuegos el fuego” y relata la obsesión de un hombre, Marini, que trabaja para una línea aérea, con una isla en forma de tortuga que un mediodía observa a través de la ventanilla y que provoca las burlas de sus compañeros de trabajo.

El último libro publicado por Cortázar. Data de 1984 y es una antología personal de poemas en la que toca un amplio número de temas, entre ellos los poetas, el tango y el jazz, la pintura, el amor, París y Buenos Aires, todos colmados de recuerdos y críticas.

Elogiada obra del autor y considerada un clásico de la literatura del siglo XX, el libro relata la historia de los últimos días del saxofonista Johnny Carter, entre luces y sombras. Fue publicada en 1967.

Publicado en 1949, es el primer libro que lleva su nombre y es un poema dramático en el que el autor propone su propia extraña versión del mito del Minotauro.

Este libro, publicado en 1979, es un homenaje a los artistas que admiraba Cortázar y que lo había forzado a adoptar la libertad como el único lugar donde vivir. La obra analiza los 17 artistas preferidos, sus lugares de procedencia y contextos sociales.

lunes, 13 de julio de 2015

Rubem Fonseca

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Rubem Fonseca
Guadalajara, México, 2007
Fotografía de Triunfo Arciniegas


CUENTOS
Los prisioneros (1963)
Rubem Fonseca / Febrero o marzo
El cobrador (1979)
Rubem Fonseca / El cobrador
Novela negra y otras historias (1992)
Rubem Fonseca / Mirada
Historias de amor (1997)
Rubem Fonseca / Betsy
La cofradía de los Espadas (1998)
Secreciones, excreciones y desatinos (2001)
Pequeñas criaturas (2002)
Ella y otras mujeres (2006)
Rubem Fonseca / Ella
Rubem Fonseca / Joana
Axilas y otras historias indecorosas (2011)

CONTOS
Os prisioneiros (1963) 
A coleira do cão (1965) 
Feliz Ano Novo (1975) 
Rubem Fonseca / Feliz Ano Novo
Romance negro e outras histórias (1992) 
O buraco na parede (1995)
Rubem Fonseca / Cidade de Deus
Cofraia dos Espadas (1998)
Rubem Fonseca / O vendedor de seguros
Secreções, excreções e desatinos (2001)
Pequenas criaturas (2002)
Diário de um Fescenino (2003)
64 Contos de Rubem Fonseca 2004)
Ela e outras mulheres (2006)
Rubem Fonseca / Teresa
Axilas y otras historias indecorosas (2011)
Rubem Fonseca / O ensina da gramática
Amálgama (2013)

DRAGON

DANTE

RACCONTI

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Rubem Fonseca
(1925)
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Rubem Fonseca (Juiz de Fora, Minas Gerais, 11 de mayo de 1925) es un escritor y guionista de cine brasileño. Estudió Derecho y se especializó en Derecho Penal. A pesar de su amplio reconocimiento como escritor, no fue hasta los 38 años de edad que decidió dedicarse de lleno a la literatura. Antes de ser escritor de tiempo completo, ejerció varias actividades, entre ellas la de abogado litigante. En 2003, ganó el Premio Camões, el más prestigiado galardón literario para la lengua portuguesa, una especie de Nobel para escritores lusos, en 2004 recibió el Premio Konex Mercosur a las Letras, y en 2012 el Premio Iberoamericano de Narrativa "Manuel Rojas".
En 31 de diciembre de 1952 inició su carrera en la policía, como comisario en el 16º Distrito Policial, en São Cristóvão, en Río de Janeiro. Muchos de los hechos vividos en aquella época y de sus compañeros de trabajo están inmortalizados en sus libros.3 Alumno brillante de la Escuela de Policía, no demostraba, entonces, propensiones literarias. Pasó poco tiempo en las calles. La mayor parte del tiempo en que trabajó, hasta ser exonerado el 6 de febrero de 1958, fue un policía de oficina. Cuidaba del servicio de relaciones públicas de la policía.

En junio de 1954 recibió una beca para estudiar y después dar clases sobre ese tema en la Fundación Getúlio Vargas, en Río de Janeiro. En la Escuela de Policía se destacó en psicología. Los contemporáneos de Rubem Fonseca dicen que, en aquella época, los policías eran más jueces de paz, separadores de pelea, que autoridades. Rubem veía, debajo de las definiciones legales, las tragedias humanas y conseguía resolverlas. En ese aspecto, afirman, él era admirable. Fue elegido, entre septiembre de 1953 y marzo de 1954, junto con otros nueve policías cariocas para especializarse en Estados Unidos. Aprovechó la oportunidad para estudiar Administración de Empresas en Boston y en Nueva York. Más adelante, mientras litigaba a favor de hombres que caían injustamente en manos de la justicia -por lo general negros-, Fonseca intentó conseguir un puesto como juez. Fue durante esta etapa en la que pudo observar de cerca la corrupción y la violencia, tanto entre ciudadanos como la del Estado hacia éstos. La oportunidad de observar esto sería crucial para el desarrollo de su estilo narrativo.

Es conocido por ser una persona recluida que adora el anonimato y se rehúsa a dar entrevistas, como Dalton Trevisan y como Thomas Pynchon, que es su amigo personal. Aun así es descrito por sus amigos como persona sencilla, afable y de óptimo humor. Tello Garrido nos narra un comentario que le hizo Fonseca durante una visita a México sobre los motivos que lo llevan a mantenerse al margen de los reflectores literarios:


Al parecer Rubem Fonseca prefiere pensar que un escritor puede decir todo lo que a él le parezca importante, independientemente de lo que los lectores puedan opinar al respecto, pero siempre a través de sus obras y no como personaje público que dicta sentencias en cuanto tiene un micrófono enfrente. Él mismo me comentó después que John Updike le había dicho alguna vez que la fama es como una máscara que los hombres suelen ponerse, y que resulta peligrosa porque devora el rostro original, le impone gestos, niega la identidad de quien se la ha echado encima.

Las obras de Rubem Fonseca generalmente retratan, en estilo seco, áspero y directo, la lujuria sexual y la violencia humana, en un mundo donde marginales, asesinos, prostitutas, delegados y pobres se mezclan. Fonseca dice que un escritor debe tener el coraje para mostrar lo que la mayoría de la gente teme decir. La historia a través de la ficción es también una marca de Rubem Fonseca, como en las novelas Agosto (su libro más famoso) en la que retrata las conspiraciones que resultaron en el suicidio de Getúlio Vargas, y en El Salvaje de la Ópera en la que narra la vida de Carlos Gomes, o aún sobre la obra La Caballería roja, libro de Isaac Babel retratado en Vastas Emociones y Pensamientos Imperfectos. Casi todos los autores brasileños contemporáneos reconocen la importancia de Fonseca, y algunos de la nueva generación, tales como Patrícia Melo o Luis Ruffato, dicen que es una gran influencia.
Creó, para protagonizar algunos de sus cuentos y novelas, un personaje antológico: el abogado Mandrake, mujeriego, cínico y amoral, además de profundo conocedor del submundo carioca. Mandrake fue transformado en serie para la cadena de televisión HBO, con guiones de José Henrique Fonseca, hijo de Rubem, y el actor Marcos Palmeira en el papel protagonista.

Dado que le interesa profundamente el arte cinematográfico, escribe también guiones para filmes, muchos de ellos premiados.

Es viudo y tiene tres hijos.

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Rubem Fonseca
Ilustración de Pedro Menezes

Y Fonseca se encontró 

con sus jóvenes lectores

JOSÉ ANDRÉS ROJO 3 DIC 2003

El brasileño flaco Fonseca es también un hombre menudo ("yo también quería ser alto y bonito", dijo contestando a alguna pregunta), pero nadie se perdió ni uno solo de sus gestos cuando iba de un lado a otro del Auditorio Juan Rulfo, micrófono en mano, haciendo lo posible para que su portuñol fuera inteligible y que lo entendieran cuantos fueron a escucharlo, jóvenes sobre todo. Lo fue, y tanto. Habló de literatura, y empezó siendo muy didáctico.
¿Qué hace falta para convertirse en escritor? Cuatro cosas, dijo. Y las fue explicando. Primero, "saber leer", y entender y comprender lo que se lee. Segundo, ser una persona atenta, estar motivado. La tercera condición es la paciencia, acumular mucha paciencia (se refirió a los diez años que tardó Rulfo en escribir Pedro Páramo), y la cuarta, imaginación. "Hay todavía otra cosa que se necesita para escribir: el coraje, el valor, la valentía. Para decir aquello que no puede ser dicho. Para decir lo que ninguno quiere oír". Luego empezó la ronda de preguntas.
¿Qué lee Fonseca, quiénes son sus escritores preferidos? "Soy un lector compulsivo. Leo de todo, y lo que más me gusta es la poesía". ¿Qué significa que un escritor tenga que ser subversivo? "No tener que aceptar ninguna convención, ni artística, ni ideológica, ni moral. Hay que romper con todas las convenciones. En Secreciones, excreciones y desatinos, por ejemplo, he llegado a escribir un libro asqueroso". ¿Por qué escribió cuentos y novelas si lo que le gustaba era la poesía? "Escribí prosa porque no sabía escribir poesía".
Iba de un lado a otro, miraba muy de cerca a quienes le preguntaban, les colocaba la mano en sus respectivos hombros, muy atento a cada cuestión. Luego contestaba de forma fulminante. "Me identifico mucho con la frase 'soy un hombre consumido por el presente', que cuelga al lado de su imagen en los pasillos de la feria", le dijo una joven lectora, y le preguntó por el sentido de la frase. "¿Soy un hombre consumido por el presente?", se preguntó Fonseca. "No lo sé", se contestó de inmediato.
¿Qué es lo que más le conmueve, lo más deslumbrante?, quiso saber otra lectora. "Caramba", dio dos vueltas, calló un rato, "lo más deslumbrante es la belleza". Los jóvenes hicieron "uh, uh, uh", hubo risas. Fonseca: "La belleza es una alegría para siempre".
¿Cuáles son las características de un buen cuento? "Lea a Rubem Fonseca", dijo Rubem Fonseca. ¿Cómo es que tardó tanto en publicar su primer libro (lo hizo a los 38 años)? "Terminé mi primera novela a los 18 años. Fui a un editor y se la entregué. Vuelva dentro de dos meses. Volví. Pidió a su secretaria que buscaran mi manuscrito. No lo encontraron. '¿A qué autores lee usted?', me preguntó. Chéjov, Maupassant..., contesté. La literatura es una cosa noble, no se pueden decir tantas porquerías, sentenció. Así que me pasé veinte años leyendo. La única manera de aprender a escribir es leyendo y leyendo y leyendo".
"No me gusta la imagen de la literatura como algo mágico y sacrosanto", dijo más adelante. "Escribir se parece más bien al trabajo de un carpintero que se esfuerza para que la silla que está haciendo le salga lo mejor que pueda". Otra joven lectora: "Se me hace como que a sus cuentos les falta algo...". "Lo mejor de la literatura es que puede tener muchos significados. Cada cual lee el mismo libro de manera distinta, porque al leerlo cada uno lo reescribe".
"No, no sólo sirve el corazón para ponerse a escribir. Hace falta también inteligencia y lucidez, saber lo que estás haciendo", le contestó a otro lector. Luego le preguntó Elena Poniatowska, que se coló en la reunión como una joven lectora más, le recordó aquella frase de Eliot, la que dice que el hombre no soporta demasiado la realidad. "Yo la soporto", le dijo Fonseca después de abrazarla, "no temo la realidad. Tenemos que enfrentarnos a las injusticias, procurando vencer lo que está ahí". Luego Fonseca comentó que se podía cerrar el acto, en ese momento en que parecía ir bien. "Si no, luego nos aburrimos". Pidió al público que le dijera que sí. Y el público le dijo sí. Y se acabó.



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Rubem Fonseca
Poster de Triunfo Arciniegas
Rubem Fonseca, 

un libertino en México



El escritor brasileño visitó en los 90 el Distrito Federal: comió gusanos de maguey, visitó un table dance en la colonia Condesa y se maravilló de la vida nocturna de la gran urbe, escenas que luego recreó en uno de sus cuentos; este año se cumple un cuarto de siglo de que la editorial Cal y Arena publica su obra en el país


22/08/2014 05:09 
Luis Carlos Sánchez
CIUDAD DE MÉXICO, 22 de agosto.- “Vamos, vamos corriendo”, le dijo Rubem Fonseca (Minas Gerais, Brasil, 1925) a sus anfitriones de esa noche. Era casi una cofradía de cautivos frente al autor de culto, divirtiéndolo en la Ciudad de México, un terreno que se jacta de contener la misma inmundicia que narra el brasileño. Era el año de 1990, Fonseca había comido gusanos de maguey en el restaurante Bellinghausen, pero no era suficiente, quería conocer más.
“Alguno de los amigos en la mesa –recuerda Rafael Pérez Gay- preguntó: ¿ha ido usted al table dance Rubem? ‘Sí, sí, tengo idea de lo que es el table dance’, dijo. Otro amigo agregó ‘pero es que este table dance tiene un toque mexicano’. ¿Y a qué se refieren ustedes?, preguntó Rubem, ‘pues a que puedes tocar a las chicas”, le dijeron. El escritor tenía 65 años y se apresuró a seguir a sus cofrades.  
Años después, Ediciones Cal y Arena compró los derechos deEl agujero en la pared a la agente literaria Carmen Balcells, en aquella colección de cuentos estaba referida esa noche. Rubem Fonseca incluyó el cuento La carne y los huesos, en el que el personaje principal narra la historia de su madre que está muriéndose. “Cuenta al mismo tiempo la historia de que viajó y estuvo en una ciudad lejana en donde la gente iba a unos lugares nocturnos y se ponían las mujeres arriba de las piernas como si estuvieran en unas sillas de barbero”, recuerda Pérez Gay.
A la historia de esa noche (en la que estuvieron además Luis Miguel Aguilar y Bernardo Ruiz, entonces director de Difusión Cultural de la UAM, institución que había traído al escritor a México), el brasileño agregó un personaje que llamó “la condesa”. El bar al que habían ido se llamaba El Closet y estaba en la calle de Saltillo de la colonia Condesa. “Inventó ese personaje porque estábamos en la Condesa, de ahí viene ese cuento, salimos como a las tres o cuatro de la mañana, él se fue a su hotel y regresó a Sao Paulo, luego tuvimos este cuento notable”.
Ediciones Cal y Arena está ahora por cumplir 25 años de publicar en México a Rubem Fonseca, de descubrirlo prácticamente para los lectores. “Creo que Cal y Arena introdujo de verdad a Fonseca a México porque no lo tenía nadie. Fonseca en Brasil es un hitazo, publica un libro y vende cien mil ejemplares. Es quien encabeza a la muy, muy potente literatura brasileña de nuestros días; pero no tengo ningún inconveniente en decir que Cal y Arena introdujo en México a Rubem Fonseca”, agrega el director del sello editorial.
A la efeméride se agrega una conmemoración más: el año pasado Fonseca cumplió en Brasil medio siglo de escribir ininterrumpidamente. Lo celebró ausente -como acostumbra-, asomándose sólo a través de sus libros con la publicación deAmalgama, un nuevo libro de relatos que aparecerá en los próximos días en las librerías mexicanas, traducido por Delia Juárez con el apoyo de Luis Miguel Aguilar. 
Joven de 89 años
Potente, adictiva, magnética, con la misma intensidad que podría tener la literatura de un escritor joven (es un escritor algo tardío, comenzó a publicar después de los 35 años), así es la literatura de Rubem Fonseca, dicen Rafael Pérez Gay, editor del escritor en México, y Rodolfo Mata, traductor –junto con Regina Crespo- al español de por lo menos una docena de libros del brasileño que Cal y Arena ha publicado en México.
El primer libro de Fonseca que llegó a las manos de Pérez Gay fue la novela Pasado negro, lo traía de un viaje a Sudamérica Héctor Aguilar Camín.
“Yo la leí y quedé hechizado por un narrador magnético, un narrador notable en su refinamiento, en su capacidad de atrapar al lector y, desde luego, en su calidad. A partir de entonces me encargué de ir siguiendo cada uno de sus libros y de ir comprando los derechos de cada uno. Entretanto Fonseca se convirtió en uno de los narradores iberoamericanos más notables, recibió el Premio Camões, el Juan Rulfo de la FIL (ambos en 2003)”. Este último entregado por Gabriel García Márquez. 
Fonseca se convirtió entonces en un escritor de culto que tiene en México unos cuatro mil lectores, que no se pierden ninguno de sus libros.
Rodolfo Mata piensa que su calidad literaria, pero sobre todo el cochambre y la ironía que hay en sus historias, concitaron con el lector mexicano. “Hay un temperamento irónico, sarcástico. Con el lector mexicano al principio fue la violencia, a mí el libro de El cobrador (donde cuenta la historia de un asesino serial) me dejó impresionado. El otro tema es de la reinvindicación de la literatura policiaca como un género con todos sus derechos, virtudes y posibilidades”.
También, agrega, está “el tema del sexo, de las relaciones interpersonales tratados de manera irreverente, sin tapujos y de una manera muy festiva, eso es algo importante”.
Fonseca es además un observador de este tiempo, del sentimiento más “acre”, sus historias están llenas de conflicto, hay odio, amor y pasión; también amargura y muchas carcajadas, muchas burlas al hombre.
“Fonseca siempre tiene referencias en dobles niveles”, Mata piensa que en El agujero en la pared se burla por ejemplo de Jorge Luis Borges. “Fonseca tiene una capacidad de observación del suceder cultural impresionante, se ríe de lo políticamente correcto”, como ejemplo señala el cuentoLanzamiento de enano (de cuya imagen se ve una similar en la cinta Lobo de Wall Street de Scorsese), donde los enanos piden no ser defendidos, porque se les lanza por divertimento.
“Ellos dicen en el cuento: oye no me defiendas, me estás quitando el trabajo, deja que me lancen estas gentes porque de eso vivo”. Pero Fonseca se ríe además de los purismos, “de esa gente que siempre va atrás y grita no lancen a los enanos, respétenlos, de esa gente que dice no hagan esto que puede producir catástrofes ecológicas, no dudo que en algún momento (Fonseca) se lance contra los que defienden los alimentos orgánicos”, dice.
No sólo el sentido corrosivo de sus temas impacta en Fonseca, el traductor agrega que a pesar de que “es el más cuidadoso de la lengua o una gente que tenga un cuidado supremo, sus diálogos están muy bien hechos, con Regina nos reíamos mucho, hay mucho de oralidad y capta el habla de las personas, de los brasileños, sus historias tienen una ironía social muy acre, el conflicto entre ricos y miserables está siempre presente, otros autores brasileños lo han tomado, lo siguieron y yo creo que eso ha hecho que fuera atrás de eso que fue abriendo”.
En ello, coincide Pérez Gay, “uno: es un narrador magnético y dos, toca los temas de los cuales todos queremos saber, oír, es decir, de sexo, drogas, muerte, amor, padres, hijos. Este conjunto de temas hacen de la obra de Fonseca una obra magnética, y lo digo en el sentido más literal de la palabra. Te atrapa y por eso se volvió durante un tiempo, y lo sigue siendo, un escritor de culto en México y en América Latina”.
En Amalgama ha regresado ese Fonseca. “Es un libro de relatos independientes que tiene asidero yo no diría que poéticos, aunque lo son también, es el tema y la narración de Fonseca puesta en forma poética, es un libro muy breve de 150 páginas en donde al final este escritor hace una declaración de la maestría del relato breve, es sorpresivo y nuevamente magnético”, dice.
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Rubem Fonseca
Guadalajara, México, 2007
Fotografía de Triunfo Arciniegas
 “LOS ESCRITORES SON SERES MUY EXTRAÑOS”
Hacia mediados de la década de los 90, Rubem Fonseca visitó el Distrito Federal y se reunió con sus editores mexicanos. Por ese entonces, Cal y Arena había publicado las novelasGrandes emociones y pensamientos imperfectos y Agosto; pero algunas obras anteriores, como El cobrador o Pasado negro,circulaban entre los lectores nacionales de mano en mano y de voz en voz, como si se tratara de una cofradía.
Fonseca no da entrevistas, pero ofreció una charla en la Capilla Alfonsina, que el suplemento cultural de El Nacionalregistró puntualmente. Le preguntaron, entre otros temas, por “el sexo en sus libros”. “¿El sexo?”, cuestionó Fonseca. “Bien. ¿Qué quieren saber del sexo?”, lo que provocó las carcajadas entre los asistentes. Le preguntaron también por qué algunos de sus personajes son escritores. “No sé, quizá porque los escritores son seres muy extraños”, señaló.
Aunque a Fonseca no le gustan las entrevistas ni las fotografías, ni los encuentros literarios, en años recientes se ha presentando ante públicos más amplios para recoger doctorados Honoris Causa y premios como el Camões (el Nobel de lengua portuguesa) o el Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. No le gusta, en fin, hablar de su propia obra o de sí mismo, pero Rubem Fonseca, en todo caso, es un escritor que está en sus libros.  
Así, por ejemplo, Intestino grueso, relato incluido en Feliz año nuevo, es la historia de una entrevista, un duelo de esgrima entre un periodista y un escritor. Preguntas cándidas y respuestas mordaces. En Novela negra, otro ejemplo más, se cuentan las anécdotas y desatinos de un escritor que asiste a un festival de novela policiaca, en el que en algún momento James Ellroy, el célebre autor de LA Confidential, le plantea al protagonista: “Somos los continuadores de la tragedia griega”. Acaso su trabajo más personal sea José (su nombre es José Rubem Fonseca), una autobiografía escrita en tercera persona que se detiene en sus 30 años.
—Fernando Islas

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Rubem Fonseca según Abraham Solís
Rubem Fonseca, el salvaje de las letras

El escritor brasileño se formó como abogado, pero a mediados de los años 50 se dedicó de lleno a la literatura. Su prosa, violenta, sexual, mordaz, salvaje y divertida, es una de las más valoradas del orbe

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de mayo.- Rubem Fonseca cumple mañana 90 años. Para celebrarlo, se escapó, literalmente, con su hija a Petrópolis, una ciudad a 68 kilómetros de Río de Janeiro. Periódicos brasileños como O Globo y  Folha de São Paulo tienen tiempo preparando ediciones especiales para saludar al célebre cumpleañero, famoso por su permanente rechazo a los reflectores. De escritor de culto pasó a ser una referencia clave de la literatura brasileña. Como apunta Thomas Waldemer, director del Departamento de Estudios Latinos de la Universidad de Iowa, “Fonseca es quizá el escritor vivo más estudiado fuera de Brasil. Es considerado un maestro de la ficción policial a escala mundial y sus libros forman parte del canon de la literatura latinoamericana”.
La figura de Rubem Fonseca —autor, entre otros libros, de El salvaje de la ópera— ha sido un misterio para sus lectores. Salvo sus amigos, nadie sabe gran cosa de él. Y sus amigos, en todo caso, saben lo mismo de su obra que sus lectores. “Es muy esquivo”, señala Felipe Ehrenberg, quien fuera agregado cultural de la embajada de México en Brasil. “Rubem habla mucho, pero habla muy poco de él. Nunca se promueve”, remata la editora Lourdes Hernández Fuentes, una de sus grandes amigas. “Ahora, no es una persona cerrada”, aclara. “Lo único que tiene es miedo de la idea de celebridad. Me platicaba que las veces que iba a un restaurante con Chico Buarque les daban una mesa aislada, pero las personas comían volteando hacia ellos para no perder un solo gesto de Buarque ‘¿Entonces, qué clase de escritor sería yo si no pudiera observar, porque me están observando?’, me decía”.
Romeo Tello ha sido el cómplice mexicano de Fonseca, primero como lector, después como su estudioso y finalmente como su traductor y prologuista. “En 1982, en el suplementoSábado del diario unomásuno, Eric Nepomuceno publicó una antología de cuentos brasileños, eran unos cinco, seis cuentos de autores distintos. Y uno de ellos es El cobrador, ahí es donde conocí a Fonseca”, recuerda Tello, quien al tiempo que se hacía de ediciones españolas y argentinas del maestro brasileño, trazó la ruta para una tesis de maestría: La violencia como estética de la misantropía en la obra de Rubem Fonseca. “Empecé a estudiarlo. Me gustó mucho su prosa, la manera como planteaba los problemas sociales, la agilidad de los relatos, todas las características que tanto se han mencionado de Fonseca”, cuenta Tello, que conoció a su héroe en 1992, cuando vino a un homenaje a Juan Rulfo que organizó Bellas Artes.
“Cuando lo conocí ya tenía la tesis y le regalé un ejemplar, y después vino al examen profesional. Luego lo vi en Río y lo volví a ver acá, cuando vino a recibir el Premio Juan Rulfo. Entonces, ha sido una gran amistad, pero nos hemos visto muy pocas veces. Nos escribimos con mucha frecuencia y sigo considerando que es un escritor imprescindible para la literatura brasileña y la literatura actual”, refiere Tello.
Si como reza el axioma, ‘el escritor es lo que está en sus libros’, Rubem Fonseca es el mejor intérprete de sí mismo. Nadie como él para escribir y callar. Lo demás es silencio y ruido. 
Un escritor que le cobró a la censura
Cuando Rubem Fonseca fue jurado del Premio Casa de las Américas, era una época en la que Brasil no tenía relaciones con Cuba. A su regreso, tuvo que contestar algunas preguntas molestas. “García Márquez tenía la foto oficial de Fidel Castro con Rubem Fonseca, que además lo presentaron como Comandante Fonseca”, refiere Lourdes Hernández Fuentes.
Hay un punto de inflexión en la obra de Fonseca. En 1976, por orden del entonces ministro de Justicia, el libro de cuentos Feliz año nuevo fue retirado de las librerías. “Eso sólo nos habla de lo tarados que son los organismos de censura”, señala Romeo Tello. “Cuando vino la ejecución del acto de censura, sus libros se empezaron a vender. En Brasil circularon muchísimas ediciones pirata de Feliz año nuevo, porque todo mundo quería saber de qué trataba ese libro que tanto había molestado a los censores”, refiere.
“Rubem, en lugar de amedrentarse o escribir con alegoría, primero le mete una demanda al Estado que ganó, consiguió que le pagaran, y segundo, en vez de quedarse callado, publica El cobrador. O sea, su respuesta a la censura es publicar todavía un libro más corrosivo, si fuera posible decir eso. El propio título lo dice: les cobró”, observa Hernández Fuentes.
La exclusiva imposible
A Fonseca le apasionan muchas cosas. La música, la literatura, el cine, el futbol, la cultura popular. Mandrake, el detective que protagoniza varias de sus historias, está efectivamente inspirado en el mago de la tira cómica. También es un apasionado de caminar por las calles de Río, como registra uno de sus relatos. Al salir de casa, sin embargo, “cree que se disfraza con una gorra”, dice Felipe
Ehrenberg. “Cuando se encuentra con gente va a un boteco, que es como una cantina en la que dan botanas. Le gustaba mucho reunirse en la tienda de servicio de una gasolinería, cerca de su casa. Ahí lo conocen perfectamente bien”, relata.

Llegado a este punto, se diría que Fonseca es muy amigo de los amigos, “pero no permite que saquemos la grabadora cuando él platica. Le parece terrible”, señala Romeo Tello. “Preguntarle qué está escribiendo, no contesta. Preguntarle qué opinión tiene sobre tal cosa, no responde”.
En un momento, Lourdes Hernández Fuentes y el escritor Marçal Aquino pensaron que lo podían entrevistar no de su obra, sino de sus lecturas y aficiones. Les dijo que sí y salieron a comer. Al final, nada. Hay acaso un solo antecedente. Rubem Fonseca estaba en Berlín cuando cayó el muro. El periodista Luiz Carlos Azenha, enviado de TV Manchete, lo escuchó hablar en portugués con Ute Hermanns, su traductora alemana, e interrogó al escritor sobre el hecho histórico sin saber de quién se trataba. De incógnito, en noviembre de 1989, Fonseca habló para la televisión brasileña.

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“MONSTRUO DE LA LITERATURA 

BRASILEÑA CONTEMPORÁNEA”



Rubem Fonseca (Juiz de Fora, Minas Gerais, 1925) es un hombre rebelde al que le gusta caminar y hacer 25 lagartijas diarias. Es un autor que en más de medio siglo de escritura nunca ha sido atrapado por el canto de las capillas literarias, así que ha escrito lo que le ha dado la gana. Mañana cumple 90 años y sus amigos lo recuerdan como el maestro del cuento, el creador de una estética única para novelas de aventuras, un lector empedernido de poesía que vive a una cuadra de la playa Leblon, al sur de Río de Janeiro, desde donde ve futbol y sonríe con la leyenda que crece a su alrededor.
Creador del abogado Mandrake —personaje cínico, mujeriego y mordaz— y de una decena de asesinos, policías y prostitutas, Fonseca es el renovador del cuento moderno brasileño y el mayor representante del realismo visceral, un forajido erudito que vive fuera de los reflectores y se divierte con el mote de autor clásico. Así lo recuerdan Élmer Mendoza, Marçal Aquino y Paula Parisot, escritores que han gozado de su amistad.
Mendoza es el primero y recuerda los días que convivió con él en Brasil. “Es un hombre trabajador que se pone una gorra de los Yankees y sale a caminar por la mañana. Lleva una vida normal, pero es un autor de talla universal que ha conseguido una estética para la novela de aventuras”.
Además en sus historias cruza con fortuna la barrera del humor suave y se interna en el humor profundo y salvaje. “¡Ahhh!, sus cuentos son muy divertidos. Recuerdo que una vez leí uno muy corto donde unos hombres jugaban a lanzarse enanos mientras otros los cachaban. ¡Qué bárbaro! Hay un momento en que te provoca un poco de gracia, pero como lector también te hace sentir algo terrible”.
Fonseca es un escritor difícil de encasillar, porque también hace guiones y crónicas. Eso lo ha convertido en un narrador emblemático de nuestro tiempo, dice. “Además, le he aprendido muchísimas cosas. Le pregunté cómo elegía sus temas. Él dijo: ‘Yo sólo me pongo a escribir; no hago una elección intelectual de lo que voy a contar, me llega el tema y me pongo a trabajar en él’”.
En otra conversación, Élmer le confió que quería escribir una historia sobre Chica da Silva, una esclava del siglo XVIII, amante de ricos, que cuando hacía el amor gritaba tan fuerte que todo el pueblo la escuchaba. “Le conté que yo estaba picado con esa historia, pero como Eduardo Galeano había hecho un registro de su personalidad en un libro, eso me restringía un poco”.
Entonces, el brasileño reflexionó por 10 segundos y le respondió: ‘¿Sabes qué?, ponte a escribir. Cualquier tema que pienses es importante y ese tema tendrá tanta importancia como tú le des’”.
Aquel día Élmer le enseñó a Fonseca cómo comer tacos estilo mexicano. Esa vez la chef mexicana Lourdes Hernández Fuentes cocinó tacos de cochinita, picadillo y arroz.
“Él comió dos y le expliqué que los mexicanos tenemos una forma particular de comer tacos, de doblar la tortilla. Estaba muerto de la risa porque él no proyecta lo grande que es, realmente no lo necesita. Fonseca es el monstruo de la literatura brasileña contemporánea”.
¿Aunque se diga que Fonseca es ermitaño?, se le pregunta al autor de Balas de plata. “No lo es. Él sale a caminar por el malecón en Leblon y va a una tiendita. Todos lo conocen, pero como es parte de ellos no lo molestan, y él va con su gorra y su chamarrita azul. Disfruta el futbol con pasión brasileña”.
¿Cómo concibe sus historias? “¡Nooo!, de eso no hablamos. Me dio pena preguntarle. Hablamos de temáticas, porque cuando te llega una nueva idea confías en ella al cien por ciento, pero conforme pasan los días le vas perdiendo la fe. Entonces uno se pregunta cómo identificar la historia que debes contar. Él me dijo que uno tiene que escribirlas todas, porque mientras no tomes el lápiz y te pongas a escribir, realmente no te puedes dar cuenta. Un escritor no puede descalificar una historia con especulaciones. Para mí esas ideas han sido oro molido”, dice.
En otra ocasión, Élmer le dijo a Fonseca que su obra maestra es Buffo & Spallanzani. Entonces él lo miró largamente y le dijo: “¿Te lo parece?”. “Sí y se lo demuestro a quien sea”. Entonces el autor sonrió y cambió de tema, porque no es un hombre al que le guste hablar de sus libros.
Disfruta su leyenda
El acercamiento del también brasileño Marçal Aquino a Fonseca fue distinto. Le sucedió a los 12 años, cuando leyó sus primeros libros de cuentos. “Era la década de los 70 y empecé a leerlo. Desde entonces fue importante para mí. Sobre todo sus primeros cinco volúmenes de cuentos: Los prisionerosEl collar del perroLúcia McCartneyFeliz año nuevo y El cobrador, que me mostraron una nueva manera de describir Brasil”.
Esos cuentos hablaban de una realidad que no había encontrado en otros autores. Esa era la primera importancia de su obra, dice: el valor de colocar en las páginas de sus cuentos la realidad brasileña, pues hasta entonces las letras brasileñas estaba volcadas al regionalismo. Además, reconoce en su narrativa un carácter anticipatorio. “Porque cuando lees Feliz año nuevo descubres la vigencia de sus cuentos; es el visionario de la realidad y el autor de una literatura que nos mostró el país en que vivíamos”.
¿Qué hay de sus novelas?, se le pregunta a Aquino. “Me sorprendió que la primera fuera El caso Morel, novela con una gran ambición literaria grande. Aunque mi favorita es El gran arte, donde integró por primera vez a Mandrake en una historia larga”.
¿Puede definirse el estilo de Fonseca? “Yo creo que Rubem es un representante del realismo visceral, un realismo que llama las cosas por su nombre, pues entonces se hacía literatura regionalista. Y no se hacía porque estábamos bajo una dictadura. Pero él tuvo el valor y el coraje de poner las palabras en su lugar”.
Por último, el autor de Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios recuerda dos detalles para comprender a Fonseca: es un lector muy cuidadoso de poesía y un erudito al que le gusta bromear y disfrutar la leyenda que crece a su alrededor. “Le divierte lo que se cuenta de él. Una vez acompañó a Lourdes Hernández a una librería de viejo. Ella preguntó por un libro de él. El vendedor no lo reconoció, porque llevaba gafas oscuras y aseguró que no tenía ejemplares, pues desde la muerte de Rubem Fonseca sus libros no paraban de venderse”.
La ficción salva
Paula Parisot prefiere evocar al maestro que llegó a su vida cuando tenía 13 años y se asustó al leerlo. “Me impresionó el poder de su prosa moderna; aunque tiene una manera de escribir que parece sencilla es difícil de alcanzar, pues se necesita claridad de pensamiento en el lenguaje”.
Es un gran novelista, pero sus cuentos son lo más brillante que tiene: en ellos nada sobra, apunta. “Y uno de los libros que más adoro es Pequeñas criaturas, porque ahí está uno de mis cuentos favoritos: El peor de los venenos”.
“Pero cuando lo conocí no tenía certeza de que Fonseca fuera Fonseca. Él vivía cerca de la casa de mi mamá y cuando le hablé no fue muy simpático. Después se convirtió en mi universidad; si me preguntaras qué le aprendí… te diría que eso se resume a una frase: ‘la realidad mata, pero la ficción te salva’”.

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BIBLIOGRAFÍA
Novelas
·        El caso Morel (1973)
·        El gran arte (1983)
·        Buffo & Spallanzani (1986) (Traducida primeramente en España como Pasado negro", y restituídosele más tarde su título original.)
·        Grandes emociones y pensamientos imperfectos (1988) (Traducida en España como Vastas emociones y pensamientos imperfectos.)
·        Agosto (1990)
·        El salvaje de la ópera (1994)
·        Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro (1997) (Traducida en Colombia como: Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano)
·        El enfermo Molière (2000)
·        Diario de un libertino (2003)
·        Mandrake, la Biblia y el bastón (2005)
·        El seminarista (2010)

CUENTOS
·        Los prisioneros (1963) (10 cuentos)
·        El collar del perro (1965) (8 cuentos)
·        Lucía McCartney (1967) (19 cuentos)
·        Feliz Año Nuevo (1975) (15 cuentos)
·        El cobrador (1979) (10 cuentos)
·        Novela negra y otras historias (1992) (7 cuentos)
·        El agujero en la pared (1995)
·        Historias de amor (1997)
·        Los mejores relatos (1998)
·        La cofradía de los Espadas (1998)
·        Secreciones, excreciones y desatinos (2001)
·        Pequeñas criaturas (2002)
·        Ella y otras mujeres (2006)
·        Axilas y otras historias indecorosas (2011)
·        Amalgama (2013)



Juan Rulfo

(Apulco, Jalisco, 1918 - Ciudad de México, 1986) Escritor mexicano. Un solo libro de cuentos, El llano en llamas (1953), y una única novela, Pedro Páramo (1955), bastaron para que Juan Rulfo fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Su obra, tan breve como intensa, ocupa por su calidad un puesto señero dentro del llamado Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, fenómeno editorial que dio a conocer al mundo la talla de los nuevos (y no tan nuevos, como en el caso de Rulfo) narradores del continente.
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Juan Rulfo
Nacido en Apulco, en el distrito jalisciense de Sayula, Juan Rulfo creció entre su localidad natal y el cercano pueblo de San Gabriel, villas rurales dominada por la superstición y el culto a los muertos, y sufrió allí las duras consecuencias de las luchas cristeras en su familia más cercana (su padre fue asesinado). Esos primeros años de su vida habrían de conformar en parte el universo desolado que Juan Rulfo recreó en su breve pero brillante obra.
En 1934 se trasladó a Ciudad de México, donde trabajó como agente de inmigración en la Secretaría de la Gobernación. A partir de 1938 empezó a viajar por algunas regiones del país en comisiones de servicio y publicó sus cuentos más relevantes en revistas literarias. En los quince cuentos que integran El llano en llamas (1953), Juan Rulfo ofreció una primera sublimación literaria, a través de una prosa sucinta y expresiva, de la realidad de los campesinos de su tierra, en relatos que trascendían la pura anécdota social.
En su obra más conocida, Pedro Páramo (1955), Rulfo dio una forma más perfeccionada a dicho mecanismo de interiorización de la realidad de su país, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real; el resultado es un texto profundamente inquietante que ha sido juzgado como una de las mejores novelas de la literatura contemporánea.
El protagonista de la novela, Juan Preciado, llega a la fantasmagórica aldea de Comala en busca de su padre, Pedro Páramo, al que no conoce. Las voces de los habitantes le hablan y reconstruyen el pasado del pueblo y de su cacique, el temible Pedro Páramo; Preciado tarda en advertir que en realidad todo los aldeanos han muerto, y muere él también, pero la novela sigue su curso, con nuevos monólogos y conversaciones entre difuntos, trazando el sobrecogedor retrato de un mundo arruinado por la miseria y la degradación moral. Como el Macondo de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o la Santa María de Juan Carlos Onetti, la ardiente y estéril Comala se convierte en el espacio mítico que refleja el trágico desarrollo histórico del país, desde el Porfiriato hasta la Revolución Mexicana.
Desde el punto de vista técnico, la novela se sirve magistralmente de las innovaciones introducidas en la literatura europea y norteamericana de entreguerras (ProustJoyceFaulkner), línea que seguirían en los 60 muchos autores del Boom; planteado inicialmente como un relato en primera persona en boca de su protagonista, se asiste en seguida a la fragmentación del universo narrativo por la alternancia de los puntos de vista (con uso frecuente del monólogo interior) y los saltos cronológicos. Rulfo escribió también guiones cinematográficos como Paloma herida (1963) y otra excelente novela corta, El gallo de oro (1963). En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura de México, y en 1983, el Príncipe de Asturias de la Letras.



Semana 21 28 - 08 al 01 - 09 / 2017.

Tipos de oración


Actividad Nº 207





1- Clases de oraciones
Para clasificar las oraciones, tenemos los varios criterios. Algunos de estos son:
- La intención del hablante
- La voz del verbo
- El número de verbos

2- Las oraciones y la intención del hablante
Al comunicarnos, usamos las oraciones con diferentes intenciones: para afirmar o negar algo, para preguntarlo, para expresar sorpresa o duda...
Según la intención del hablante, se distinguen varias clases de oraciones:
- Enunciativas
- Interrogativas

- Exclamativas

- Exhortativas
- Optativas
- Dubitativas
- De posibilidad.

2.1- Oraciones enunciativas
Son las que usamos para informar sobre hechos o ideas.
Por ejemplo:

 El quería ser actor.

Las oraciones enunciativas pueden ser afirmativas o negativas.
Por ejemplo:

2.2- Oraciones interrogativas
Son las que usamos para preguntar algo.
Por ejemplo:


2.3- Oraciones exclamativas
 Son las que usamos para expresar emociones como: sorpresa, alegría, admiración, tristeza...
Por ejemplo:


2.4- Oraciones exhortativas o imperativas
 Son las que usamos para dar órdenes, para prohibir, para expresar una petición, para expresar un consejo, etc.
Por ejemplo:

2.5- Oraciones optativas o desiderativas
 
Son las que usamos para formular deseos. La modalidad de estas oraciones se caracteriza por el empleo de tiempos verbales en subjuntivo. En estas oraciones también es frecuente el uso de la interjección "ojalá".
Por ejemplo: 

2.6- Oraciones dubitativas
Son las que usamos para expresar duda o incertidumbre sobre algún hecho pasado, presente o futuro, o bien nuestra ignorancia o nuestra inseguridad.
Por ejemplo: 

2.7- Oraciones de posibilidad
Son las que usamos para hablar de un hecho probable o para expresar una suposición.
Por ejemplo:


3- Las oraciones y la voz del verbo
Además de persona, tiempo, modo..., los verbos tienen voz activa o pasiva. La voz pasiva de un verbo se construye con el tiempo correspondiente del verbo ser y el participio del verbo que se conjuga. Ese participio debe concordar en género y numero con el sujeto. Por ejemplo: Ellas fueron premiadas.
Según la voz del verbo, las oraciones son:
- Activas
- Pasivas

3.1- Oraciones activas
Son aquellas que tienen el verbo en voz activa y cuyo sujeto realiza la acción expresada por el verbo. En este caso el sujeto se denomina Sujeto Agente y el complemento se denomina Complemento Paciente.

Por ejemplo:


3.2- Oraciones pasivas
 Son aquellas que tienen el verbo en voz pasiva (Se forma con el verbo SER + PARTICIPIO) y cuyo sujeto recibe o padece la acción expresada por el verbo.
Por ejemplo:


4- Las oraciones y el numero de verbos

Las oraciones pueden tener una o varias formas verbales. Según el número de verbos que tienen, podemos distinguir dos clases de oraciones:
- Simples
- Compuestas

4.1-  Oraciones simples
  La oración simple es la que consta de un solo sujeto y un solo predicado y por lo tanto de una acción (verbo).
 Por ejemplo:
Antonia / irá al teatro
                                                                                                    P
4.2- Oraciones compuestas
 Son las que tienen más de una forma verbal.

Por ejemplo:

                 
Estas oraciones pueden ser coordinadas y subordinadas.

La oración es coordinada cuando es  formada por dos estructuras de sujeto y predicado
unidas por el conector aditivo y. Estas dos estructuras son independientes y si cambias el
orden no se altera su significado.
La oración subordinada también formada por dos estructuras pero ahora unidas por el conector temporal cuando. En este caso no se puede cambiar el orden de las estructuras ya que una depende de la otra para entender el significado total de la oración.







Creado por Portal Educativo. Fecha: 2012-04-06. Se autoriza uso citando www.portaleducativo.net. Prohibido su uso con fines comerciales.

Agradecimientos a: 

https://www.portaleducativo.net/octavo-basico/207/Tipos-de-oracion



Semana 20 14 - 18 /08 / 2017

Doce cuentos peregrinos

Puedes acceder al archivo PDF de los Doce cuentos peregrinos dando clic en el siguiente enlace:


Busca el cuento asignado para leer y analizar.


Análisis de cuentos usando la siguiente plantilla (Usarla de manera literal a la hora de escribir el análisis en tú cuaderno) esta actividad es individual.

   

Descargarla directamente del siguiente enlace:
https://www.scribd.com/document/356204502/Plantilla-Analisis-de-Cuentos


Recuerda que en clase sustentaras lo leído y escrito.





Semana 19 07 - 11 / 08 / 2017

Talleres, con buena ortografía y caligrafía.















Semana 18 / 31- 07-07 a 04-08


5´o 5 participaciones con valoración.

Describe la cultura de la región latinoamericana: culturas, costumbres, creencias, territorios y expresiones artísticas.

Movimientos literarios del siglo XIX:

El siglo XIX d. C. (siglo decimonoveno después de Cristo) o siglo XIX e. c. (siglo decimonoveno de la era común) comenzó el 1 de enero del año 1800 y terminó el 31 de diciembre de 1899. La característica fundamental de este siglo es la de ser un periodo de grandes cambios.)

Romanticismo: http://ceblenguacastellana11.blogspot.com.co/2013/05/el-romanticismo-siglo-xix.html


Naturalismo y Realismo: http://www.rinconcastellano.com/sigloxix/realismo.html


Modernismo: http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Modernismo/El%20Modernismo.htm

https://www.ecured.cu/Modernismo


Textual: Identificación de los mecanismos que garantizan la cohesión de los enunciados y de los textos(nivel  micro estructural) así como su coherencia (nivel macro estructural)

Actividades en clase:




Semana 17

Sustantivo, adjetivo y adverbio.

Sustantivo.


























Los sustantivos son palabras que designas cosas, personas, animales o lugares. Los que designan cosas, personas, animales o lugares, con nombre propio, se llaman sustantivos propios, y se escriben con mayúscula, como por ejemplo, Pedro, Colita, la Tierra, Apolo 11, Océano Atlántico, México. Cuando se designan cosas en su generalidad, se llaman sustantivos comunes, y se escriben con minúscula, como auto, casa, hombre, niño, camino, etcétera.

El género de los sustantivos permite distinguir los femeninos de los masculinos, aunque no siempre coinciden género y sexo. La mesa no es una mujer, y es un sustantivo femenino. Si bien generalmente las palabras terminadas en a, son femeninas, tampoco esto es una regla general, ya que poeta y planeta, por ejemplo son sustantivos masculinos.

Por su número los sustantivos se distinguen en singulares y plurales. Por lo general, el plural se forma agregando una s a la palabra. Por ejemplo: mesa-mesas. En otros casos debe agregarse es, cuando terminan en consonante, como ocurre con cinturón-cinturones, o en algunos casos de vocales acentuadas, como maní-maníes. Si el sustantivo singular termina en s, el singular o plural lo determina el artículo, como sucede con el análisis o los análisis.
Los sustantivos comunes pueden ser individuales, cuando designan una sola cosa, como gato o paisaje, o colectivos, cuando con una misma palabra se designa a un conjunto de objetos de la misma clase. Por ejemplo: pinacoteca (conjunto de cuadros) piara (conjunto de cerdos) biblioteca (conjunto de libros) o enjambre (conjunto de abejas)
Los sustantivos concretos son aquellos que se refieren a objetos perceptibles a través de los sentidos, pues poseen existencia física, por ejemplo, silla. Los sustantivos abstractos solo pueden sentirse, imaginarse o pensarse, por ejemplo, la justicia, la pureza o la belleza.
Cuando aluden al lugar de nacimiento u origen de personas, animales o cosas los sustantivos se llaman gentilicios, por ejemplo, norteamericano, mexicano, argentino, irlandés, entre otros. En estos casos para que actúen como sustantivos no deben calificar a alguien o algo como tales, pues sino serían adjetivos, por ejemplo: "el norteamericano ganó la competencia", funciona "norteamericano" como sustantivo, pero en el caso de decir "el niño norteamericano ganó la competencia" funcionaría como adjetivo gentilicio.
La función que cumple el sustantivo en la oración es la de ser núcleo del sujeto, a quien se le atribuye la acción del verbo.

Adjetivo.

En general son palabras que cualifican o determinan a los sustantivos, especificándolos, siendo muy importantes a la hora de describir personas, animales, cosas o sucesos, de los que nos permiten conocer sus detalles. Se agregan al sustantivo, como indica su significación etimológica, de origen latina. Acompañan al sustantivo también en sus variaciones de género y número, lo que recibe el nombre de concordancia. Hay adjetivos de terminación invariable, como breve, verde o audaz, que sirven tanto para sustantivos femeninos como masculinos, aunque admiten las formas singular y plural.
Los adjetivos calificativos definen las cualidades de los sustantivos: Por ejemplo: “El niño bueno”, “la casa de puertas azules”, “el hermoso paisaje”.

Hay otros adjetivos que indican pertenencia, y son los adjetivos posesivos. Por ejemplo: “su sombrero”, “mis gatos”, “sus anteojos”, “nuestros amigos”.
Otros adjetivos definen a los sustantivos con respecto a su posición espacial, en razón de distancia (si están lejos o cerca). Por ejemplo: “Ese niño” (si está no tan cerca) “este sombrero” (si está cercano) o “aquel pájaro” (si está lejos).
Los adjetivos numerales indican cantidades, por ejemplo: “Cinco niños”. Dentro de los numerales, los cardinales indican números enteros, como en el ejemplo citado, mientras que los ordinales, expresan el orden de colocación de un elemento dentro de un conjunto, por ejemplo: “Voy al décimo piso”.Los indefinidos indican cantidades no precisas, como por ejemplo, “algunos perros”.
Los adjetivos gentilicios indican con respecto a los sustantivos que acompañan, origen, procedencia o nacionalidad, por ejemplo, “el capitán soviético”, “las aves fueguinas”, “el avión suizo”.
Los adjetivos superlativos dan idea de intensidad en la cualidad, expresando su máximo grado, por ejemplo, “buenísimo” o “paupérrimo”.
Cumple varias funciones en la oración, pero su principal característica es modificar directamente al sustantivo, o sea actúa como modificador directo.





Adverbio





En Gramática, recibe el nombre de adverbio, aquella parte de la oración, que resulta invariable, ya que los adverbios no necesitan acomodarse en su forma (morfológicamente) a las palabras que modifican. Esto significa que no alteran su género ni su número; y su utilidad consiste en alterar el significado de las palabras, ya sean adjetivos, u otros adverbios, o a toda la oración; pero especialmente al verbo, y de allí su nombre de adverbio. Indican en general, las circunstancias temporales, de lugar de cantidad o de modo, entre otras, en que se realiza la acción.







Ejemplos de adverbios que modifican al adjetivo: “El profesor es exageradamente responsable”; que modifican a otros adverbios: “María partía justamente entonces”; que modifican toda la oración: “Seguramente no irá a la cita la totalidad de los convocados”.

Ejemplo de modificación del verbo: El niño corrió esforzadamente para ganar la carrera”.



Los adverbios pueden clasificarse en:

1. De lugar: Aquí, allá, allí, cerca, abajo, arriba, encima

2. De tiempo: Ayer; pronto, nunca, jamás

3. De modo: tranquilamente, bien, mal, despacio

4. De afirmación: sí, cierto.

5. De negación: no, jamás, tampoco, nunca

6. Dubitativos: quizás, acaso, tal vez

7. De cantidad: algo, nada, poco

8. Comparativos: mejor, superior, peor

9. Diminutivos: lejitos

10. superlativos: rapidísimamente


Existen algunos adverbios, constituidos por dos o más palabras que reciben la denominación de modos adverbiales, por ejemplo: desde luegoen el actoa sabiendasa la izquierdaen última instanciaen efecto, etcétera.

Los adverbios se apocopan cuando están situados delante de otro adverbio o de un adjetivo. Por ejemplo: “Cuán bellos son tus ojos” o “Te has levantado tan temprano esta mañana que me has asombrado” o “Este espectáculo está muy bien montado”.











Semanas 15 y 16

Semana 2 y 3: cuento moderno (Edgar Allan Poe, Anton Chejov)


Edgar Allan Poe


Cuento: El gato negro Edgar Allan Poe para leer




Lista de cuentos para análisis y socialización.


Estos cuentos y otros los encuentras siguiendo el enlace inferior, llamado "Colección de cuentos de Edgar Allan Poe", gracias a la traducción de Julio Cortázar en el siguiente enlace







Cuento La dama y el perrito para leer

Colección de cuentos de Antón P Chéjov, gracias a la traducción de Paul Viejo en el siguiente enlace

Colección de cuentos de Antón P. Chéjov






Cuento La dama y el perrito para leer

Colección de cuentos de Antón P Chéjov, gracias a la traducción de Paul Viejo en el siguiente enlace

Colección de cuentos de Antón P. Chéjov


Semana 14

Lengua castellana II periodo año lectivo 2017

Semana 1: cuento tradicional

CUENTO 

Un cuento es un relato de ficción cuya extensión es reducida. Tradicional, por su parte, es aquello vinculado a la tradición (la costumbre o el hábito).

Cuento tradicional

La noción de cuento tradicional refiere a la narración, cuya autoría por lo general se desconoce, que se transmite de generación en generación por vía oral. Estos relatos anónimos suelen tener varias versiones.

Los cuentos tradicionales, en sus orígenes, eran difundidos boca a boca. Con el tiempo, las narraciones terminaron siendo recogidas en libros, adaptándose al formato impreso. Esto permitió que los cuentos sigan vigentes a lo largo de la historia.

Un ejemplo de cuento tradicional es “El gato con botas”. Este relato apareció por primera vez en un libro en el siglo XVI, recopilado por Giovanni Francesco Straparola. Con los años tuvo versiones muy populares escritas por autores como Giambattista Basile y Charles Perrault.

Este cuento tradicional narra cómo un astuto gato ayuda a convertirse en millonario al hijo de un molinero. El joven había heredado el animal de su padre: cuando pensaba en comérselo, el gato le pidió un par de botas y una bolsa para demostrarle que podía hacerlo rico. Así, tras una serie de engaños, el felino transforma al muchacho pobre en el Marqués de Carabás y logra que se case con la hija del rey.

Cada región tiene sus propios cuentos tradicionales. También llamados cuentos folclóricos o cuentos populares, suelen estar orientados a los niños y muchas veces incluyen una moraleja. Los valores de una comunidad, por otra parte, se difunden a través de estos tipos de cuentos.
http://definicion.de/cuento-tradicional/



Actividad

Ahora observa y escucha el video de un cuento tradicional, abre tu imaginación para reconozcas las características del cuento que se encuentran presentes en el video, desarrolla el siguiente formulario. 




Si deseas ampliar tu colección de cuentos puedes leer en el siguiente enlace 200 cuentos cortos universales.


¿Sabrías rellenar la siguiente estructura de un cuento?
EMPEZAR
Cómo empieza: _________________________________________________________________
ESCENARIO:
¿Dónde ocurre esta historia? _____________________________________________________
¿En qué época tiene lugar? _______________________________________________________
Describe el lugar: _______________________________________________________________
PERSONAJES:
¿Cuáles son los personajes de la historia? _________________________________________
________________________________________________________________________________
¿Cuál es el personaje principal? __________________________________________________
Describe el personaje principal: __________________________________________________
________________________________________________________________________________
¿Hay personajes secundarios? ____________________________________________________
¿Cuáles son?  ___________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
¿Descríbelos? ___________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
PROBLEMA:
¿Tiene algún problema los personajes de la historia? _______________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
ACCION:
¿Qué hechos u acciones importantes se cuentan para resolver el problema?  __________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
RESOLUCION:
¿Cómo resuelven finalmente el problema los personajes de la historia? _______________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
TÍTULO
Escribe algunos títulos de cuentos que hayas leído. ________________________________
________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________


Plantilla para producción textual de cuentos



Semana 13 (Evaluación final de periodo)


Semana 12

Que tal si deliramos un por un ratito.


Lenguaje y comunicación

Semana 10 y 11

Nociones básicas de fonología, sintaxis y semántica.
( https://psicopedagos.wordpress.com/2012/11/16/componentes-del-lenguaje/  )

Componentes del lenguaje

Fonología:

Hace referencia a los sonidos del habla.

Los sonidos se estructuran en fonemas (conjunto de diferentes frecuencias acústicas): son los elementos más pequeños del lenguaje que al cambiarse unos por otros dan lugar a diferentes palabras.

Cada lengua utiliza un conjunto definido de fonemas.

Clasificación de los Fonemas:

ü  Vocálicos (aire procedente de  los pulmones tiene vía libre para salir).

ü  Consonánticos (el aire se encuentra con alguna obstrucción para salir). Clasificación:

Por su lugar de articulación: bilabial, labiodental, linguodental, linguointerdental, linguoalveolar, linguopalatal o linguovelar.








Por su modo de articulación: oclusivo, fricativo, africado, nasal, lateral, vibrante simple o múltiple.


Por la posición de las cuerdas vocales durante el paso del aire: sordos, sonoros.



Sintaxis: Conjunto de reglas que regulan las combinaciones entre las palabras para producir oraciones.

Tradicionalmente, por su estrecha relación, ambos conceptos han sido englobados en el de gramática.

A partir de la combinación de un nº limitado de palabras se puede generar un nº ilimitado de oraciones. Aunque la información transmitida en las oraciones no solo depende de la semántica de las palabras y la estructura sintáctica que las une sino, además, de los aspectos pragmáticos relacionados con el uso del lenguaje.


Pragmática.

 Aspectos del lenguaje en su utilización adaptativa en la interacción del individuo con su entorno.
Toma en cuenta las intenciones comunicativas del hablante, el contexto y circunstancias en que se produce la actividad lingüística, relación establecida entre el hablante y sus interlocutores, relación del discurso con los conocimientos previos de ambos, la globalidad del acto comunicativo: qué, para qué y cómo comunica el sujeto.


Proporciona las claves últimas para comprender el lenguaje.




Semántica.

Hace referencia al significado de la palabra (combinación de fonemas). Las palabras son las unidades fundamentales del lenguaje, constituyen la base de la estructura de la información comunicable, tanto en la producción como en la comprensión.
Léxico mental: Conjunto de representaciones mentales correspondientes a las palabras y a su organización en nuestra mente (conjunto fonemático asociado con sus grafías, su significado con las reglas morfosintácticas, y la combinación de palabras para generar frases del lenguaje).

Acceso léxico:Proceso de actualización de la información contenida en el léxico mental necesaria para la actividad lingüística, tanto en producción como comprensión del lenguaje.



Ahora, un poco de lectura en voz alta "Popol Vuh" ingresando en el enlace de la sesión pasada.






Afianzamiento semanas 1 a 9

Popol Vuh


Ingresando en los siguientes enlaces puedes acceder a esta literatura:

LIBRO POPOL VUH

RESUMEN POPOL VUH

AUDIO LIBRO

PELÍCULA COMPLETA ANIMADA

Ollantay






Poemas




Patas arriba




Novela

Conceptualización de NOVELA

LIBRO MALINCHE   -    Laura Esquivel



Semana 10 Oraciones 

(Aplicación de las reglas sintácticas en la formación de oraciones simples y compuestas)


Estimados estudiantes les invito a visitar los siguientes enlaces de la Plataforma de Gestión Educativa de TIT@ EDPT donde encontraran los Derechos Básicos de Aprendizaje pertinentes a esta temática.

Actividad 1

Actividad 2

Actividad 3

Usa la guía imprimible

Además desarrolla cada una de las actividades propuestas en la Diapositiva.




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